
En el marco de la conmemoración del 73 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó este domingo duras críticas contra la administración estadounidense, a la que acusó de aplicar una estrategia de «máxima asfixia» y un «genocidio fríamente calculado» contra la nación caribeña. Durante su discurso central, el mandatario comparó las acciones de Washington y a los funcionarios del Departamento de Estado con las prácticas y edictos de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, asegurando que el objetivo final es «apropiarse de todo el país».
El jefe de Estado sostuvo que la isla enfrenta una campaña de presión sistemática y advirtió que lo ocurrido en otras regiones del mundo podría repetirse: «Antes fueron Gaza, Líbano e Irán. Hoy es Cuba. Mañana puede ser cualquier otra nación», expresó. Asimismo, calificó de «ilegal y criminal» el endurecimiento de las sanciones, las cuales incluyen bloqueos petroleros y medidas punitivas dirigidas contra las misiones médicas internacionales, cuyo propósito —a su juicio— es asfixiar a la población para inducir un cambio de régimen. En su intervención, que mantuvo un tono marcadamente confrontativo, el gobernante omitió cualquier mención a un posible proceso de diálogo con la Casa Blanca.
Transformaciones estructurales ante la crisis
Por otro lado, el mandatario reconoció públicamente que la isla atraviesa uno de los periodos más complejos de su historia contemporánea, agudizado por la escasez crónica, el deterioro de las condiciones de vida y los prolongados apagones que afectan a la ciudadanía.
Para hacer frente a esta coyuntura, Díaz-Canel defendió la implementación de un paquete de 176 reformas económicas —calificado por la agencia EFE como el proceso de transformación más profundo desde el triunfo revolucionario de 1959—. Estas medidas apuntan a una apertura parcial del mercado, el fomento de la inversión extranjera, la descentralización administrativa y la corrección de distorsiones macroeconómicas. Finalmente, el mandatario exhortó a la ciudadanía a perder el miedo al cambio, garantizando que el rumbo de estas modificaciones económicas y políticas se mantendrá bajo estrictos principios de soberanía y justicia social.
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