
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo un encuentro estratégico este viernes con los principales directivos de la industria petrolera global. Durante la reunión, el mandatario destacó la evolución positiva de los vínculos diplomáticos con el gobierno venezolano, asegurando que la relación se está desarrollando en términos de entendimiento mutuo.
Trump señaló que existe una sintonía importante tanto con la población venezolana como con las autoridades que actualmente dirigen la nación. En sus declaraciones, hizo mención directa a la gestión de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, subrayando que, bajo las condiciones actuales, la administración del país sudamericano se perfila como un aliado estratégico para Washington.
Cooperación y rehabilitación de la industria
Uno de los puntos centrales de la agenda fue el plan de acción para la recuperación operativa en territorio venezolano. El presidente estadounidense adelantó que mantendrá conversaciones con las autoridades de Venezuela para determinar qué corporaciones recibirán el aval necesario para iniciar las labores de restauración de la infraestructura petrolera, la cual requiere una intervención profunda.
El ejecutivo norteamericano se mostró optimista sobre la rapidez con la que se alcanzarán los acuerdos definitivos. Según sus estimaciones, los detalles logísticos quedarán resueltos en el corto plazo, lo que permitirá a las empresas operar bajo un marco de protección y estabilidad que no se había visto anteriormente.
Control directo de las operaciones
A pesar de la apertura al diálogo, Trump fue enfático al establecer las reglas de juego para los gigantes energéticos como Chevron, Exxon y Shell. El mandatario aclaró que el canal de gestión será centralizado, indicando que las compañías deberán coordinar sus acciones y acuerdos directamente con el gobierno de los Estados Unidos y no de forma independiente con las instituciones venezolanas.
Este enfoque busca asegurar que los beneficios económicos impacten positivamente en la economía estadounidense, al tiempo que se garantiza que Venezuela logre una etapa de éxito comercial. Con este esquema, Washington pretende blindar las inversiones y asegurar un suministro energético estable para la región.
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