
El mandatario estadounidense respaldó la gestión interina y señaló la necesidad de consolidar estabilidad institucional antes de fijar un calendario electoral.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que la prioridad inmediata para Venezuela debe ser la estabilización institucional y económica tras la reconfiguración del poder en Caracas. En sus más recientes declaraciones sobre la coyuntura sudamericana, el jefe del ejecutivo en Washington sostuvo que, aunque existe la intención de avanzar hacia un proceso electoral formal, las condiciones estructurales del país impiden la realización de comicios con garantías en el corto plazo.
Al ser consultado sobre por qué su administración no exige a las autoridades venezolanas fijar una fecha concreta para las urnas, Trump desestimó la urgencia de establecer plazos estrictos. El mandatario estadounidense explicó que el nuevo marco político en el país es todavía incipiente y advirtió que apresurar una votación sin las bases operativas e institucionales necesarias podría comprometer la estabilidad alcanzada tras la transición.
Respaldos a la gestión de la presidencia encargada
Durante su intervención, el mandatario norteamericano tuvo palabras de respaldo para la labor que encabeza la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Trump calificó su desempeño al frente del gobierno como una gestión altamente valorada y respetada, destacando que los canales de comunicación entre Washington y Miraflores se mantienen activos para coordinar asuntos de interés bilateral.
El presidente estadounidense enfatizó que la relación con el mandato interino es positiva y que ambos gobiernos avanzan en la misma dirección estratégica. Este apoyo explícito consolida el giro pragmático de la Casa Blanca, enfocado en asegurar la gobernabilidad, la reactivación del aparato productivo y la cooperación en materia de seguridad regional.
Proyección diplomática y el factor energético
Las declaraciones se producen en un contexto de progresivo acercamiento entre Washington y Caracas, impulsado por acuerdos estratégicos en el sector energético y la renegociación de esquemas de inversión petrolera. La estabilidad política interna se ha convertido en un requisito indispensable para las operaciones internacionales, lo que lleva a la Casa Blanca a postergar la presión por un calendario comicial inmediato.
Analistas internacionales coinciden en que la posición de la administración estadounidense busca evitar fisuras en la gobernabilidad mientras se avanza en la reestructuración económica. Aunque la meta de largo plazo sigue siendo la restitución de la normalidad democrática mediante comicios transparentes, Washington prioriza en esta etapa la certeza jurídica y la consolidación del proceso de transición.
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