
En su discurso del Estado de la Unión, el presidente Donald Trump calificó al país caribeño como su «nuevo amigo y socio», destacando el restablecimiento de las relaciones comerciales y el impacto positivo en los precios locales del combustible.
En un giro histórico para la política exterior y energética de Washington, el presidente Donald Trump utilizó el estrado del Estado de la Unión este martes 24 de febrero para oficializar la nueva etapa de cooperación con Venezuela. El mandatario celebró la recepción de un cargamento masivo de 80 millones de barriles de petróleo, consolidando a la nación suramericana como un aliado estratégico clave para la seguridad energética estadounidense.
“Ahora nadie puede creer lo que está viendo. Acabamos de recibir 80 millones de barriles de petróleo de nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela”, afirmó Trump ante el Congreso.
Autosuficiencia y el eslogan del «Drill, baby, drill»
El discurso no solo se centró en la importación de crudo venezolano, sino también en el robustecimiento de la industria interna. Trump subrayó que la producción petrolera de EE. UU. ha experimentado un incremento superior a los 600.000 barriles diarios.
Asimismo, vinculó el éxito del sector energético con el cumplimiento de sus promesas de campaña. “La producción estadounidense de gas natural está en su punto más alto porque cumplí mi promesa de perforar”, insistió el mandatario, haciendo eco de su conocido lema de campaña para justificar el descenso en los precios de la gasolina para el consumidor final.
Un nuevo panorama político en la región
Este anuncio es el resultado directo de la intervención ocurrida el pasado 3 de enero, que derivó en la captura de Nicolás Maduro y el establecimiento de un nuevo orden político bajo la figura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
A menos de dos meses de este evento, la Casa Blanca exhibe el caso venezolano como uno de sus mayores logros de gestión. Los hitos más relevantes de este periodo incluyen:
Restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas.
Apertura comercial inmediata para empresas estadounidenses en suelo venezolano.
Estabilización del flujo energético hacia las refinerías del Golfo de México.
Con las empresas de EE. UU. posicionándose agresivamente para reactivar las conexiones comerciales en el país caribeño, la administración Trump proyecta un futuro de beneficios mutuos que, según el mandatario, «nadie habría creído posible» hace apenas unos meses.
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