
La Fuerza de Tarea “Lanza del Sur” intensifica sus acciones en el Caribe bajo la dirección del general Francis Donovan, sumando más de 110 fallecidos en misiones antinarcóticos desde agosto pasado.
En una nueva demostración de fuerza en la región, las fuerzas armadas de los Estados Unidos interceptaron y destruyeron este viernes una embarcación de alta velocidad en aguas internacionales cercanas a Venezuela. Según el reporte oficial del Comando Sur (SOUTHCOM), la operación resultó en la muerte de tres tripulantes presuntamente vinculados a redes internacionales de narcotráfico.
La interceptación fue ejecutada por la Fuerza de Tarea “Lanza del Sur”, una unidad estratégica que patrulla las rutas críticas del Caribe utilizadas por el crimen organizado.
Escalada de intervenciones bajo el mando de Donovan
Este incidente marca un aumento significativo en la frecuencia de las operaciones militares estadounidenses. Bajo el liderazgo del nuevo comandante, Francis Donovan, el Comando Sur ha realizado tres ataques similares solo en la última semana.
Las cifras oficiales revelan una letalidad creciente en estos operativos:
Periodo: Desde agosto de 2025 hasta la fecha.
Zonas de acción: Aguas internacionales del Mar Caribe y el Océano Pacífico.
Saldo total: Supera las 110 víctimas fatales en enfrentamientos e interceptaciones marítimas.
Contexto geopolítico: Entre el reconocimiento y la vigilancia
La continuidad de estos ataques cerca de la jurisdicción venezolana se produce en un escenario político inédito. A pesar de que la administración estadounidense ha otorgado su beneplácito al «gobierno interino» liderado por Delcy Rodríguez, el despliegue militar en la periferia marítima de Venezuela no ha disminuido.
Este cerco naval y aéreo comenzó a intensificarse meses antes de la histórica intervención del 3 de enero, fecha en la que fuerzas estadounidenses detuvieron a Nicolás Maduro en Caracas para su posterior traslado a una prisión federal en Nueva York.
Expertos sugieren que, aunque Washington mantiene canales abiertos con la gestión de Rodríguez, la estrategia del Pentágono sigue priorizando el control absoluto de las rutas del narcotráfico, independientemente de la transición política que atraviesa el país suramericano.
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