
El Comando Europeo de los Estados Unidos (EUCOM) confirmó la incautación del petrolero M/V Bella 1, rebautizado recientemente como Marinera, en una operación coordinada cerca de las costas de Islandia. El buque, vinculado a las redes de exportación de crudo de Irán y Venezuela, fue interceptado por violar el esquema de sanciones de Washington y por su presunta conexión con el financiamiento de grupos extremistas.
Una cacería de dos semanas en alta mar
La captura del Marinera fue el resultado de una operación de inteligencia y persecución liderada por el buque guardacostas USCGC Munro, con el apoyo de fuerzas especiales. Durante más de 15 días, el petrolero intentó evadir la justicia estadounidense mediante tácticas de «flota en la sombra»:
Maniobras de evasión: La embarcación apagó sus radares (AIS) y cambió de identidad visual en pleno trayecto.
Bandera de conveniencia: El buque había sido registrado de forma improvisada bajo bandera rusa en el puerto de Sochi para intentar blindarse jurídicamente.
Respaldo Presidencial: El operativo contó con la autorización directa del presidente Donald Trump como parte de una estrategia para neutralizar activos que «amenazan la seguridad del Hemisferio Occidental».
Tensión con el Kremlin en el Ártico
El incidente escaló a niveles diplomáticos y militares críticos el pasado 1 de enero, cuando Rusia exigió formalmente el cese de la persecución y desplegó un submarino, junto con otros activos navales, para escoltar al petrolero. Moscú alegaba que se trataba de una agresión contra un buque de su bandera, sin embargo, Washington procedió con la incautación en virtud de una orden emitida por un tribunal federal estadounidense.
Golpe al financiamiento de la «Flota en la Sombra»
El Departamento de Justicia y el Departamento de Guerra señalaron que el Marinera es una pieza clave en el transporte de crudo sancionado utilizado para financiar actividades de grupos como Hezbolá y los hutíes.
«Con esta operación mostramos un enfoque de todo el gobierno para proteger la patria y golpear las estructuras financieras que alimentan la inestabilidad global», sentenció el Comando Europeo en un comunicado oficial.
La incautación de este buque, cargado con crudo iraní y venezolano, representa un duro golpe logístico para las redes de comercio ilícito que operan bajo el radar de la comunidad internacional, en un momento donde la Casa Blanca ha intensificado la vigilancia en las rutas marítimas del Atlántico Norte.
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