
El ministro Abbas Araqchi asegura que el líder supremo cumple sus funciones constitucionales tras las afirmaciones de Estados Unidos sobre supuestas heridas.
La estabilidad del liderazgo en la República Islámica
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha salido al paso de las recientes especulaciones internacionales para asegurar de forma categórica que «no hay ningún problema» con el nuevo líder supremo del país, Mojtaba Jameneí. Estas declaraciones surgen como respuesta directa a los comentarios emitidos el pasado viernes por el secretario de guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien afirmó que el mandatario iraní se encontraba herido y probablemente desfigurado tras incidentes recientes en la región.
Araqchi, en una entrevista concedida a la cadena de noticias MS Now, enfatizó que la normalidad institucional impera en Teherán. Según el canciller, el líder supremo no solo se encuentra en plenas facultades, sino que ya ha emitido mensajes oficiales que demuestran su actividad constante al frente del Estado. «Seguramente verán pronto que no hay ningún problema. Está cumpliendo con sus deberes de acuerdo con la Constitución y continuará haciéndolo», subrayó el diplomático, intentando disipar cualquier duda sobre la línea sucesoria y la estabilidad del mando.
Un sistema institucional arraigado en la sociedad
Durante su intervención, el jefe de la diplomacia iraní quiso enviar un mensaje de fortaleza estructural que va más allá de las figuras individuales. Araqchi defendió que la República Islámica es un sistema «muy arraigado en la sociedad» y que su funcionamiento no depende exclusivamente de un solo individuo o grupo de personas. Esta postura busca proyectar una imagen de solidez institucional frente a lo que Teherán considera una campaña de desinformación orquestada desde el exterior para generar incertidumbre interna.
El ministro restó toda credibilidad a las afirmaciones de Hegseth, calificándolas como parte de una serie de acusaciones infundadas. Recordó que, en días anteriores, fuentes estadounidenses habían asegurado que las altas autoridades del país se encontraban ocultas en búnkeres, una narrativa que, según Araqchi, fue desmentida por la aparición pública del presidente y del líder del parlamento ante la vista de la comunidad internacional. «Hay muchas acusaciones de ese tipo», concluyó con tono escéptico.
Cooperación estratégica y defensa del territorio nacional
Al ser consultado sobre el papel de potencias extranjeras en el fortalecimiento de la inteligencia y defensa de Irán, Araqchi no ocultó la relevancia de sus alianzas. Reconoció que Rusia y China son «socios estratégicos» con los que mantienen una cooperación estrecha y continua, la cual abarca también el ámbito militar. No obstante, el canciller evitó profundizar en los pormenores operativos de estos acuerdos, manteniendo la reserva habitual en temas de seguridad nacional.
Finalmente, el ministro aprovechó el espacio para definir la postura de su país ante el actual escenario de tensiones. Aseguró que Irán no busca el conflicto y que la situación actual responde a una «guerra impuesta» mediante actos de agresión que calificó de ilegales y no provocados. Bajo esta premisa, reafirmó que las acciones de Teherán se enmarcan estrictamente en el derecho a la legítima defensa frente a presiones externas.
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