
Durante el tradicional rezo del ángelus dominical desde Castelgandolfo, el papa León XIV manifestó su profunda preocupación y cercanía espiritual con las poblaciones de España y Francia que enfrentan una severa crisis a causa de los incendios forestales. El pontífice pidió a los fieles elevar oraciones por las víctimas de los siniestros y reconoció la ardua labor de los equipos de rescate y socorristas que combaten las llamas.
La situación de emergencia ha obligado a evacuar o confinar a más de 116.000 personas en territorio español, concentrándose la mayor afectación en Madrid y Ávila con cerca de 100.000 ciudadanos, además de unos 16.000 desalojos en Castellón. Ante este panorama, el Ejecutivo español decretó la emergencia nacional en Madrid, Ávila y Toledo, unificando los mandos operativos para contener el avance del fuego, impulsado por fuertes vientos y una compleja orografía boscosa. Por su parte, el suroeste de Francia atraviesa un escenario calificado por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, como «muy desfavorable», especialmente en la región de Gironda, cerca de Burdeos, donde más de 200.000 personas han sido evacuadas.
Llamado urgente al cese de hostilidades en Oriente Medio
En el marco de su mensaje dominical, el Santo Padre también dirigió su atención hacia la escalada de violencia en Tierra Santa, lamentando el impacto sobre los civiles en Cisjordania y Gaza. León XIV exigió la reactivación de los canales diplomáticos y políticos bajo los principios de justicia, dignidad e igualdad de derechos, exhortando a rechazar acciones militares unilaterales que pongan en riesgo el statu quo de los sitios sagrados.
El obispo de Roma advirtió que la intensificación de los operativos bélicos en la región agudiza la destrucción y profundiza la crisis humanitaria, limitando el acceso a recursos básicos como el agua potable y la electricidad. «Insto a todas las partes implicadas a que suspendan los ataques y reabran urgentemente los espacios para el diálogo», recalcó antes de concluir con una plegaria por la reconciliación global.
Tras estas declaraciones, el pontífice pondrá fin este lunes a su periodo vacacional de tres semanas en Castelgandolfo —el cual transcurrió entre jornadas de lectura, deporte, música y la compañía de su hermano John— para retomar sus actividades oficiales en el Vaticano.
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