
El pontífice León XIV exige proteger a la población civil palestina y urge a las potencias internacionales a consolidar la solución de dos estados para alcanzar la paz.
El papa León XIV hizo un firme llamado este domingo para detener los continuos ataques y hostilidades dirigidos contra la población civil palestina en el territorio de Cisjordania. Durante sus declaraciones públicas, el máximo líder de la Iglesia Católica expresó su profunda preocupación por la escalada de tensión y el impacto humanitario que sufren los habitantes de la región. El pronunciamiento se produjo en un contexto de creciente inestabilidad en el Oriente Medio, donde las agresiones violentas continúan afectando la vida cotidiana de miles de personas.
Llamado desde la residencia de verano
El mensaje del pontífice fue emitido inmediatamente después del tradicional rezo del Ángelus, el cual presidió desde el palacio pontificio de Castelgandolfo. Ante los fieles congregados en el lugar, la autoridad vaticana reiteró la urgencia de detener las acciones militares y las agresiones armadas que ponen en riesgo a comunidades enteras. El obispo de Roma enfatizó que la protección de las vidas inocentes debe ser la prioridad absoluta de las partes involucradas en el conflicto, por encima de los intereses políticos o estratégicos.
Exigencia a la comunidad internacional
Además de dirigirse a los actores locales, el pontífice apeló de manera directa a los gobiernos y organismos multinacionales. Reclamó una intervención diplomática decidida y efectiva para garantizar un avance real hacia una salida política. A su juicio, la inacción global favorece el deterioro constante de la seguridad en la zona y perpetúa un ciclo de agresiones que deja a los civiles en una situación de extrema vulnerabilidad.
La vía de los dos estados
Como núcleo de su propuesta de paz, el papa urgió a concretar la solución basada en la coexistencia de dos estados soberanos. Afirmó que este marco legal e histórico representa el único camino viable para construir una convivencia armónica, justa y duradera en la región. Con este pronunciamiento, la Santa Sede reitera su postura doctrinal a favor del diálogo bilateral, el respeto mutuo a la soberanía territorial y el cumplimiento estricto del derecho internacional para resolver definitivamente la disputa en Oriente Medio.
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