
El Departamento de Guerra restringe el acceso físico y exige escolta permanente a los medios tras una sentencia que declaró inconstitucionales sus medidas previas.
La tensión entre el Gobierno de los Estados Unidos y los medios de comunicación ha alcanzado un nuevo punto crítico. Tras un fallo judicial desfavorable, el Pentágono —rebautizado como Departamento de Guerra bajo la administración de Donald Trump— ha decidido endurecer las restricciones para los periodistas que cubren las actividades de las fuerzas armadas. Esta medida se interpreta como una respuesta directa a la reciente victoria legal de varias organizaciones de noticias frente a las políticas de acreditación impuestas el año pasado.
Reacción oficial ante el revés en los tribunales
El pasado viernes, un juez federal emitió una sentencia contundente al declarar inconstitucionales los cambios normativos implementados por el Departamento de Defensa. Dichas reglas permitían la retirada de acreditaciones a medios destacados, una práctica que el tribunal consideró violatoria de la Primera Enmienda. No obstante, lejos de suavizar su postura, el Pentágono, bajo la dirección del secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció que no solo apelará la sentencia, sino que ejecutará nuevas limitaciones logísticas.
El portavoz del departamento, Sean Parnell, confirmó a través de la red social X que las facilidades actuales para la prensa dentro del complejo serán clausuradas de forma inmediata. La estrategia de la administración parece enfocada en desplazar el escrutinio mediático fuera del núcleo operativo de las decisiones militares, dificultando la labor de vigilancia que tradicionalmente han ejercido los reporteros en la sede de Arlington.
El cierre definitivo del pasillo de los corresponsales
Una de las medidas más polémicas es la clausura del histórico Pasillo de los Corresponsales (Correspondents’ Corridor). Este espacio, que durante décadas permitió a los periodistas mantener una presencia constante en el edificio, será reemplazado por una instalación externa ubicada en un edificio cercano, fuera del complejo principal.
Además de este traslado, Parnell informó que, a partir de ahora, cualquier periodista que desee ingresar al Pentágono deberá contar con la escolta obligatoria de personal autorizado. Esta decisión ha sido duramente criticada por Mark Schoeff Jr., presidente del Club Nacional de Prensa, quien señaló que estas acciones socavan la información independiente en un momento en que la ciudadanía requiere transparencia absoluta sobre las operaciones militares del país.
El origen del conflicto con la prensa nacional
La escalada de restricciones tiene su origen en una demanda interpuesta por The New York Times contra las normas de octubre pasado. Aquella regulación pretendía obligar a los reporteros a obtener una autorización previa para publicar cualquier información, incluso si esta no contenía datos clasificados. La negativa de los grandes grupos de comunicación, incluidos ABC, CBS, CNN, Fox News y The Washington Post, a firmar este documento de 21 páginas resultó en la expulsión de sus oficinas bajo el pretexto de una supuesta falta de espacio.
Hasta el momento, solo la cadena conservadora One America News había aceptado las condiciones impuestas por la administración. Aunque el juez ha ordenado restituir las credenciales al rotativo neoyorquino, las nuevas normas de acceso físico y escolta permanecerán vigentes mientras se resuelve el proceso de apelación, manteniendo el cerco informativo sobre el Departamento de Guerra.
www.diariorepublica.com




