
La misión diplomática denunció el uso de lenguaje deshumanizante y misógino durante un acto político en Madrid, calificando las declaraciones del cantautor Carlos Baute como un ataque directo a la dignidad humana y a la identidad nacional.
La Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en España emitió un comunicado oficial este domingo 19 de abril, rechazando de manera contundente las expresiones vertidas por el cantautor Carlos Baute contra la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, durante una reciente manifestación opositora en la Puerta del Sol, Madrid.
Denuncia por violencia política y discriminación
En el documento, suscrito por la embajadora Gladys Gutiérrez, la representación diplomática calificó las consignas alentadas por el artista como «discurso de odio». La embajada precisó que el uso de términos que evocan la deshumanización y el racismo no solo resulta moralmente cuestionable, sino que constituye una forma grave de violencia política contra la mujer.
«El uso de expresiones que evocan prácticas históricas de deshumanización y racismo no solo es moralmente reprochable, sino políticamente regresivo», enfatiza el texto, subrayando que tildar a una mujer de «mona» es un acto misógino e incompatible con los principios básicos del derecho internacional y la convivencia democrática.
Defensa de la identidad nacional
La misión diplomática aprovechó el pronunciamiento para reivindicar el carácter «mestizo y diverso» de la sociedad venezolana, forjada a partir de una herencia plural que combina raíces indígenas, africanas y europeas. Según el comunicado, cualquier intento de estigmatizar a una persona mediante epítetos racistas es una agresión a la identidad misma de la nación.
La embajada extendió sus disculpas a la sociedad por el impacto negativo de estos mensajes y reiteró que tales conductas no representan el sentir de la cultura venezolana, la cual, aseguran, está fundamentada en el respeto mutuo y la dignidad humana.
Repercusiones en el debate público
El incidente ha reabierto el debate sobre los límites de la libertad de expresión en espacios políticos. Diversos defensores de derechos humanos y analistas han manifestado su preocupación ante lo que consideran una «normalización» de discursos discriminatorios, instando a los actores políticos y figuras públicas a elevar el nivel del debate, evitando recurrir a consignas basadas en prejuicios de género o raza.
Finalmente, Venezuela reafirmó su compromiso con la promoción de valores universales de igualdad y justicia, denunciando la instrumentalización del espacio público para difundir mensajes de exclusión y violencia simbólica.
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