
Impulsados por la persistente volatilidad en el estrecho de Ormuz y el encarecimiento global del crudo, los combustibles en el mercado estadounidense registran máximos históricos para la temporada, ubicando la media nacional de la gasolina en 4,14 dólares y el diésel en 5,78 dólares por galón.
Millones de automovilistas en los Estados Unidos se enfrentan a un panorama financiero particularmente adverso durante sus desplazamientos por carretera este fin de semana, enmarcado por la celebración del Día del Trabajo (Labor Day). De acuerdo con los registros de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina escaló hasta los 4,14 dólares por galón.
La cifra marca un incremento de cuatro centavos en comparación con la semana precedente y pulveriza todas las marcas históricas registradas previamente para este período festivo. Hasta el momento, el registro más alto para el fin de semana del Día del Trabajo databa de 2012, cuando el galón se cotizó en 3,82 dólares. Al contrastar con el mismo lapso del año 2025, en el cual el costo medio se situaba en 3,19 dólares, el aumento acumulado roza la barrera del dólar por galón.
Factores internacionales y presión sobre el crudo
La AAA atribuye esta escalada inflacionaria principalmente al encarecimiento sostenido del petróleo en los mercados internacionales, donde los valores se mantienen oscilando alrededor de los 90 dólares por barril.
El detonante central de esta presión económica se localiza en el estrecho de Ormuz, una arteria marítima vital para el tránsito global de crudo. Las persistentes tensiones e interrupciones derivadas del conflicto con Irán han mantenido una atmósfera de incertidumbre que frena la corrección a la baja que habitualmente experimentan los combustibles al concluir la temporada estival, contrarrestando la reducción estacional de la demanda.
Impacto en el diésel y la cadena logística
La coyuntura energética también golpea con fuerza al sector del transporte pesado. El precio promedio nacional del diésel se ubica actualmente en 5,78 dólares por galón, alcanzando los registros más elevados desde el año 2022.
Analistas económicos advierten que el encarecimiento del diésel trasciende el impacto directo sobre los conductores particulares, repercutiendo de manera transversal en los costos logísticos y de transporte de mercancías, lo cual amenaza con traducirse en presiones inflacionarias sobre el precio final de los bienes de consumo masivo.
Mientras se mantenga el escenario de inestabilidad geopolítica en torno a las rutas de suministro en Medio Oriente, las proyecciones para el mercado energético estadounidense sugieren que los precios de los carburantes continuarán bajo una fuerte presión al alza durante el último trimestre del año.
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