
Deisi Rodríguez Mejía, de 39 años, y su esposo Darwin González, de 49 —ambos oriundos de Ureña, estado Táchira— perdieron la vida tras el colapso de su residencia de tres pisos en Pereira durante el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia. La pareja, que llevaba cinco años residenciada en territorio colombiano, deja tres hijos huérfanos, mientras sus familiares solicitan apoyo solidario para gestionar el traslado de los cuerpos a la frontera venezolana.
Una pareja de migrantes venezolanos originarios del municipio Ureña, en el estado Táchira, perdió la vida trágicamente en la ciudad de Pereira tras el violento terremoto de magnitud 7,4 que estremeció a Colombia este lunes 10 de agosto y cuyos efectos se sintieron en naciones vecinas como Venezuela.
Las víctimas fueron identificadas como Deisi Rodríguez Mejía (39) y su esposo Darwin González (49), quienes se encontraban dentro de su vivienda —una estructura de tres plantas que terminó colapsando por completo— al momento del movimiento telúrico.
De acuerdo con el testimonio ofrecido al Diario La Nación por Gloria Rodríguez, hermana de Deisi, el matrimonio llevaba cinco años radicado en la capital del departamento de Risaralda. En la zona, Deisi se desempeñaba en la comercialización de repuestos para vehículos, mientras que Darwin ejercía como mecánico de motos, oficio que también había desarrollado en la franja fronteriza colombo-venezolana.
Milagro parcial y llamado a la solidaridad
La tragedia pudo haber cobrado más vidas dentro del núcleo familiar. Según relató la hermana de la fallecida, otra pariente de 30 años que se hallaba de visita en el inmueble logró escapar al patio junto a su hijo de 11 años y una sobrina de 10, apenas segundos antes de que la edificación se derrumbara. El matrimonio deja ahora a tres menores de 17, 16 y 10 años en situación de orfandad.
Ante el dolor de la pérdida y los altos costos operativos, los familiares hicieron un llamado urgente a la solidaridad de la comunidad fronteriza para recaudar fondos que permitan cubrir los trámites consulares, funerarios y el traslado de los cuerpos de retorno al Táchira, donde esperan darles cristiana sepultura.
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