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Teherán advierte sobre una guerra total tras el despliegue del buque USS Abraham Lincoln, mientras enfrenta una severa crisis interna por la represión de protestas que ya suma miles de víctimas.
El gobierno de Irán ha elevado el tono de su retórica belicista este lunes 26 de enero de 2026, emitiendo una severa advertencia en la que asegura que responderá de manera «contundente» ante cualquier movimiento hostil de las fuerzas norteamericanas. Según el comunicado oficial, Teherán está preparado para provocar el «arrepentimiento» de los Estados Unidos ante lo que consideran una escalada innecesaria en las aguas del Medio Oriente. Este pronunciamiento surge como reacción directa al arribo del portaaviones USS Abraham Lincoln a la región, un despliegue que la administración de Donald Trump ha justificado como una medida de disuasión estratégica tras los recientes eventos geopolíticos en Venezuela.
Una provocación directa a la soberanía nacional
Para las autoridades iraníes, la presencia del grupo de combate estadounidense no es una medida de protección, sino una provocación deliberada. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, fue enfático al declarar que la maquinaria militar estadounidense no logrará intimidar a las fuerzas de defensa del país. Según Baqai, la nación persa ha fortalecido sus capacidades durante años y no permitirá que buques extranjeros dicten la agenda de seguridad en su zona de influencia. Este clima de tensión se ha visto reflejado en las calles de Teherán, donde el aparato estatal ha reforzado su mensaje de resistencia.
Propaganda y simbolismo en las calles de Teherán
Como parte de una campaña de comunicación visual dirigida tanto al público interno como a la comunidad internacional, las autoridades instalaron un gigantesco mural en una de las plazas principales de la capital. La imagen muestra de forma explícita un buque de guerra estadounidense hundiéndose en llamas, acompañado de la lapidaria frase: «Si siembras vientos, cosecharás tempestades». Este tipo de iconografía busca cohesionar el sentimiento nacionalista en un momento en que el régimen necesita desviar la atención de sus conflictos domésticos.
De ataques quirúrgicos a una guerra total
Fuentes militares vinculadas a la Guardia Revolucionaria han dejado claro que no aceptarán el concepto de «ataque limitado». Según sus mandos, cualquier intento de realizar una operación quirúrgica contra instalaciones estratégicas o nucleares será interpretado como el inicio de una guerra total. Los mandos militares aseguran mantener «el dedo en el disparador», advirtiendo que su capacidad de respuesta no se limitará al ámbito naval, sino que podría extenderse a otros puntos críticos de la región, poniendo en riesgo la estabilidad del suministro energético global.
Crisis interna y denuncias por derechos humanos
Esta agresividad externa coincide con uno de los periodos más oscuros para el régimen iraní en el ámbito doméstico. El gobierno enfrenta denuncias internacionales masivas por la violenta represión de las protestas internas que han sacudido el país en los últimos meses. Organizaciones de derechos humanos estiman que la cifra de fallecidos asciende a casi 6,000 personas, lo que ha generado un aislamiento diplomático creciente. En este contexto, los analistas sugieren que la amenaza de un conflicto con Estados Unidos sirve como una herramienta de distracción frente a la fragilidad social y política que amenaza la continuidad de la estructura de poder en Teherán.
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