
La refinería Taiyo Oil adquiere el primer cargamento desde Moscú tras el cierre del estrecho de Ormuz, amparada en un levantamiento temporal de sanciones de EE. UU. para mitigar la crisis energética en Asia.
En un giro estratégico forzado por la inestabilidad global, la petrolera japonesa Taiyo Oil ha concretado la adquisición de un cargamento de crudo procedente de Rusia. Esta operación marca la primera importación de petróleo moscovita por parte de Tokio desde que el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán interrumpiera las rutas comerciales más vitales del mundo.
Un portavoz del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) confirmó que un buque cisterna con crudo del proyecto Sajalín-2 se dirige hacia el archipiélago. La medida responde a la urgente necesidad de Japón por diversificar sus fuentes de energía tras el cierre del estrecho de Ormuz, una vía por la que transitaba el 90 % del crudo importado por la nación nipona.
Una excepción en medio de las sanciones
La compra ha sido posible gracias a una exención temporal concedida por la administración de Donald Trump sobre el crudo ruso, diseñada para evitar un colapso energético en los países aliados ante el bloqueo naval en el Golfo Pérsico. Según el diario Nikkei, esta adquisición de Taiyo Oil —la cuarta refinería más grande del país— es una acción puntual solicitada por la Agencia de Recursos Naturales y Energía para garantizar el abastecimiento nacional.
Pese a este movimiento, la refinería mantiene la cautela. En un comunicado citado por la agencia Tass, la empresa aclaró:
“No se ha tomado ninguna decisión con respecto a futuras compras de petróleo crudo procedente de Sajalín-2”.
Crisis de suministro y reservas estatales
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, Japón ha enfrentado una presión económica sin precedentes. El bloqueo de puertos iraníes y la interrupción de las cadenas logísticas han obligado al gobierno a tomar medidas drásticas:
Liberación de reservas: El viernes comenzó la salida al mercado de crudo equivalente a 20 días de suministro de las reservas estatales, tras un breve retraso por condiciones climáticas.
Subsidios: El Ejecutivo continúa inyectando fondos para estabilizar los precios minoristas del combustible, que se han disparado tras el estallido del conflicto.
Diversificación: La vuelta al crudo ruso, aunque sea bajo condiciones específicas, evidencia la fragilidad de la dependencia energética japonesa de Oriente Medio en tiempos de guerra.
Este cargamento desde Sajalín representa un alivio temporal para la infraestructura energética de Japón, mientras el país intenta navegar las complejas aguas de una economía de guerra global que ha transformado el mercado del petróleo en una herramienta de supervivencia geopolítica.
Diariorepublica.com






