
En medio de las tensiones geopolíticas que impactan el comercio alimentario global, el Kremlin emitió este martes una postura oficial en la que desmarca a Moscú de las dificultades logísticas en el mar Negro, apuntando directamente a las acciones de la parte ucraniana como el factor detonante de la crisis de suministros.
Las declaraciones fueron ofrecidas por el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, al abordar la propuesta impulsada por Turquía y Ucrania orientada a detener los ataques contra embarcaciones en la referida cuenca marítima.
Rutas alternas ante la parálisis del mar Negro
Al ser consultado sobre la iniciativa turca —planteada inicialmente durante los diálogos entre Vladímir Putin y el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, en Biskek, y continuada a través de canales diplomáticos—, Peskov reconoció la existencia de la propuesta, pero enfatizó que la prioridad del ejecutivo ruso se centra en sortear los obstáculos actuales.
«La situación con los suministros de grano por el mar Negro se ha complicado considerablemente, la causa de esto fueron las acciones de la parte ucraniana», aseveró el portavoz, quien añadió de inmediato que, «por orden del presidente se están creando rutas alternativas, direcciones alternativas para el transporte de grano».
El desarrollo de estos corredores logísticos busca mitigar el impacto sobre los países del hemisferio sur y de el continente africano, naciones que mantienen una alta dependencia de las importaciones de cereales provenientes tanto de Rusia como de Ucrania, históricamente catalogada como uno de los principales graneros de Europa.
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