
La Asamblea de los Estados miembros resolvió remover de forma definitiva al funcionario británico tras confirmar fallos disciplinarios graves vinculados a denuncias de acoso e insinuaciones inapropiadas en el ejercicio de su cargo.
La Asamblea de los Estados miembros de la Corte Penal Internacional tomó la decisión de remover definitivamente a su fiscal jefe, el británico Karim Khan. La medida fue adoptada este viernes durante una sesión disciplinaria extraordinaria, convocada para evaluar los hallazgos de una investigación interna. Las indagaciones concluyeron que el funcionario incurrió en un incumplimiento grave de sus deberes e infracciones éticas severas en el ejercicio de sus funciones.
El dictamen marca la conclusión de un proceso administrativo iniciado meses atrás por el órgano rector del tribunal con sede en La Haya. Durante la votación a puerta cerrada, un total de 82 sobre los 125 países miembros representados respaldaron la moción para revocar el mandato del abogado. Esta acción ratifica la medida preventiva adoptada en junio, cuando el comité ejecutivo suspendió al fiscal y remitió el expediente final al pleno de las naciones firmantes.
Origen de las denuncias e investigación interna
Las investigaciones internas cobraron impulso tras la formalización de denuncias presentadas por una antigua colaboradora de la institución. Los hechos declarados por la denunciante se remontan al periodo en que se desempeñaba como pasante no remunerada en el equipo del jurista británico. En su testimonio, la afectada detalló un patrón sistemático de abuso de autoridad caracterizado por insinuaciones sexuales constantes e interacciones profesionales que cruzaban los límites éticos establecidos.
Los informes recabados por el comité disciplinario revelaron coincidencias directas entre este caso y testimonios previos formulados por una funcionaria de la Corte Penal Internacional. Ambas querellantes señalaron esquemas de conducta similares, indicando que el fiscal solicitaba rutinariamente traslados de tareas administrativas a su residencia privada. En dicho entorno, según los expedientes de la causa, se producían aproximaciones físicas no consentidas, contacto no solicitado y presiones verbales directas para entablar relaciones de carácter íntimo.
Postura de la defensa y respuesta legal
Frente al desenlace institucional, los representantes legales de Karim Khan rechazaron categóricamente los hallazgos del comité disciplinario y la posterior decisión de la asamblea. En un comunicado distribuido tras la sesión, la defensa sostuvo que su cliente es inocente de cualquier tipo de conducta sexual inapropiada o acoso en el entorno de trabajo.
Los abogados afirmaron que durante el proceso se aportaron elementos probatorios que refutan los señalamientos de las denunciantes, tildando las acusaciones de manifiestamente falsas. Pese a las argumentaciones de la defensa, la mayoría calificada del máximo órgano de gobierno de la corte determinó que la gravedad de las faltas comprobadas comprometía la integridad del organismo internacional, haciendo insostenible la continuidad del fiscal en la jefatura del órgano de persecución penal.
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