
La gestión de recursos públicos destinados a la Fundación ONUART y al mantenimiento de la cúpula de la Sala de Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones de la ONU, en Ginebra, continúa generando debate presupuestario e institucional en España, a casi dos décadas de la aprobación del proyecto original.
La iniciativa, acordada en 2007 para proyectar el arte contemporáneo español en la sede de Naciones Unidas, contemplaba inicialmente un presupuesto estimado de tres millones de euros financiado entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y entidades privadas. Sin embargo, los desembolsos consolidados alcanzaron progresivamente los 20 millones de euros, de los cuales más de la mitad han sido sufragados con fondos estatales.
Inversión patrimonial y revisiones presupuestarias
La obra plástica, diseñada por el artista Miquel Barceló con un costo de ejecución superior a los ocho millones de euros, ha requerido intervenciones técnicas posteriores debido a desprendimientos en su estructura observados desde su inauguración oficial.
Paralelamente, informes sobre el desempeño de la entidad privada sin ánimo de lucro revelan períodos de inactividad administrativa entre 2009 y 2014, lapso durante el cual la captación de recursos se orientó prioritariamente al mantenimiento del espacio artístico en Suiza.
Las críticas de diversos sectores se han reactivado tras la reciente renuncia del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a la presidencia de la fundación —cargo que asumió formalmente en 2024— y la aprobación de una asignación directa por 1,5 millones de euros en el último ejercicio fiscal por parte del Ejecutivo central, reabriendo la discusión sobre la fiscalización y la oportunidad del gasto en proyectos de diplomacia cultural.
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