
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible contempla la posibilidad de suspender completamente el tráfico en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona durante un periodo de hasta dos años, con el objetivo de llevar a cabo una rehabilitación profunda de la infraestructura.
La medida planteada por el ministro Óscar Puente busca adoptar la metodología aplicada en países como Alemania, consistente en clausurar temporalmente los trazados ferroviarios para concentrar los trabajos de renovación y acortar los plazos de ejecución. El plan proyectado incluye la sustitución de traviesas y la actualización del sistema de señalización ERTMS a su Nivel 2, garantizando con ello la posibilidad de reducir los tiempos de viaje a menos de dos horas a futuro.
No obstante, la propuesta ha generado fricciones en el ámbito político e industrial. Desde la Generalitat de Cataluña, su presidente Salvador Illa ha abogado por soluciones que no impliquen la paralización del servicio, enfatizando la necesidad de preservar la operatividad del corredor. Por su parte, sectores vinculados al turismo y al transporte aéreo observan con atención la medida, dado que el tren absorbe actualmente el 82 % de los desplazamientos entre ambas capitales, movilizando a más de 15 millones de usuarios al año.
El debate se produce en un escenario de exigencia técnica para la red ferroviaria, tras los recientes incidentes registrados en los corredores del sur y las limitaciones operativas fijadas en tramos con restricciones de velocidad. Frente a la opción del cierre total, voces del sector y representación sindical recuerdan que los trabajos nocturnos tradicionales han evitado históricamente la interrupción del tráfico, aunque reconocen la complejidad técnica que requiere el tramo Madrid-Barcelona para recuperar sus estándares óptimos de rendimiento.
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