
La primera Superluna del año y una esperada lluvia de meteoritos convergerán en los cielos de enero, ofreciendo un espectáculo astronómico dual. Sin embargo, la deslumbrante luz lunar de este fenómeno podría convertirse en el principal obstáculo para disfrutar plenamente de la fugaz belleza de las estrellas fugaces.
La lluvia de meteoritos de las Cuadrántidas alcanzará su máximo esplendor entre la noche del viernes y la madrugada del sábado. Normalmente, bajo condiciones óptimas de oscuridad, los entusiastas de la astronomía pueden esperar avistar alrededor de 25 meteoros por hora. Desafortunadamente, la coincidencia con la Superluna del sábado reducirá drásticamente esta cifra. Se estima que la visibilidad podría caer por debajo de los diez meteoros por hora, según reportes de la Sociedad Estadounidense de Meteoros.
«El mayor enemigo para disfrutar de una lluvia de meteoritos es la Luna llena,» comentó Mike Shanahan, director del planetario en el Liberty Science Center en Nueva Jersey, ilustrando el reto que supone la intensa luminosidad lunar.
Un dúo celestial: Meteoros y Superluna
Las lluvias de meteoritos son un fenómeno recurrente que ocurre cuando la Tierra atraviesa densas estelas de escombros cósmicos. Las rocas espaciales, al impactar con la atmósfera terrestre a gran velocidad, se calientan y se desintegran, creando los brillantes rastros conocidos popularmente como «estrellas fugaces». Las Cuadrántidas, cuyos escombros provienen del asteroide 2003 EH1, son conocidas por la intensidad de sus bolas de fuego, a pesar de que la constelación de la cual toman su nombre ya no es reconocida oficialmente.
Por su parte, la Superluna es el término popular para describir una luna llena que se produce cuando nuestro satélite natural se encuentra en su punto más cercano a la Tierra a lo largo de su órbita elíptica, conocido como perigeo. Esta proximidad hace que la Luna parezca hasta un 14% más grande y hasta un 30% más brillante que la luna llena más lejana del año, de acuerdo con la NASA. Aunque la diferencia pueda ser sutil para el ojo inexperto, el aumento en la luminosidad es significativo.
Consejos para la observación
A diferencia de la Superluna, que es visible en cualquier parte del mundo donde sea de noche y el cielo esté despejado, las Cuadrántidas se observan principalmente desde el hemisferio norte. La buena noticia es que ambos fenómenos pueden disfrutarse a simple vista, sin necesidad de telescopios o binoculares.
Para aquellos decididos a capturar las Cuadrántidas a pesar de la Luna, Jacque Benitez del Planetario Morrison en la Academia de Ciencias de California recomienda aventurarse lejos de las luces de la ciudad justo al anochecer y buscar las bolas de fuego antes de que la Luna alcance su máximo brillo. Otra ventana de oportunidad es durante las primeras horas del amanecer del domingo.
Recomendaciones clave para una observación exitosa:
Paciencia: Deja que tus ojos se acostumbren a la oscuridad, un proceso que puede tomar unos 20 minutos.
Oscuridad Total: Evita mirar tu teléfono móvil o cualquier fuente de luz brillante.
Vista Panorámica: Los meteoros aparecerán como puntos blancos que se mueven rápidamente y pueden surgir desde cualquier punto del cielo.
Este evento de enero marca el final de un ciclo de Superlunas de cuatro meses que comenzó en octubre. La próxima Superluna del año no se producirá hasta finales de 2026. Tras las Cuadrántidas, la siguiente gran cita con una lluvia de meteoritos será la de las Líridas en el mes de abril.
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