
Durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Sumo Pontífice calificó los conflictos en Oriente Medio como un «escándalo para la humanidad». Ante una multitud en la Plaza de San Pedro, el Papa exigió el cese inmediato de las hostilidades y la apertura de canales de diálogo basados en la dignidad humana.
En una de sus intervenciones más enérgicas desde el inicio de la actual crisis internacional, el Papa León XIV condenó este domingo la persistencia de la violencia armada, calificando el sufrimiento derivado de las guerras como una herida abierta en el corazón de la creación. Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Santo Padre dirigió un mensaje de profunda preocupación por las víctimas civiles que, en sus palabras, son «víctimas inermes» de intereses ajenos.
Un escándalo para la familia humana
El Pontífice no escatimó en palabras al describir el impacto de los bombardeos y enfrentamientos que sacuden a Oriente Medio y otras latitudes. «Lo que les hiere, hiere a toda la humanidad», sentenció ante los cientos de fieles congregados. Para León XIV, la muerte y el dolor acumulados en las últimas semanas no son solo una tragedia política o militar, sino un «escándalo para la familia humana» y una ofensa directa a la divinidad.
Llamado al diálogo sin condiciones
Aunque el mensaje evitó mencionar actores políticos específicos o la reciente escalada entre las potencias occidentales e Irán, el trasfondo de sus palabras fue interpretado como una clara alusión a la urgencia de detener la maquinaria bélica. El Papa insistió en que la paz no es un concepto abstracto, sino un camino que debe fundarse en:
El respeto absoluto a la dignidad de cada persona.
Un diálogo sincero que sustituya al estruendo de las armas.
La oración perseverante como herramienta de transformación social.
El silencio no es opción
«No podemos permanecer en silencio», subrayó el líder de la Iglesia Católica, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que no normalice el sufrimiento ajeno. Concluyó su alocución pidiendo a los creyentes y hombres de buena voluntad que no desistan en la búsqueda de soluciones diplomáticas, recordando que la paz es la única vía para resarcir la dignidad herida de los pueblos en conflicto.
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