
Siete días después del devastador sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, Viviana Gil y su hijo Jerónimo Valencia relatan su milagrosa historia de supervivencia. Ambos quedaron atrapados en medio de la destrucción del noveno piso del edificio Portal del Parque, en Dosquebradas, y lograron ser rescatados sanos y salvos gracias a la rápida reacción instintiva ante el colapso estructural y a las señales de auxilio emitidas entre los escombros.
Entre los múltiples relatos de dolor y pérdida que ha dejado el movimiento telúrico que golpeó al país hace una semana, emergen historias marcadas por la fortuna y la resiliencia humana, como la protagonizada por Viviana Gil y su hijo Jerónimo, quienes lograron salir ilesos tras quedar atrapados en la planta alta de una torre residencial severamente afectada.
Instintos salvadores en medio del colapso
Los hechos ocurrieron la mañana del lunes 10 de agosto, cuando el violento sismo sorprendió a la familia mientras descansaba en el noveno piso del complejo habitacional Portal del Parque, ubicado en Risaralda.
Al percibir la inusual y creciente intensidad del movimiento, el joven advirtió la emergencia, provocando que su madre comenzara a gritar mientras ambos convergían hacia la habitación principal. Esa rápida decisión marcó la diferencia entre la vida y la tragedia: instantes después, el resto de la estructura del apartamento colapsó por completo, desplomándose los techos de los pasillos y la zona de la terraza, dejando inhabitable el inmueble. De acuerdo con los testimonios ofrecidos por la familia a medios nacionales, ubicarse en cualquier otra área de la vivienda habría resultado fatal.
Rescate a contrarreloj desde las alturas
Tras el derrumbe parcial, madre e hijo quedaron confinados entre los restos de la edificación. En los primeros momentos, los equipos de socorro que acordonaron la zona presumían que no había personas en el interior; sin embargo, la insistencia de los vecinos alertó a los rescatistas sobre la posible presencia de sobrevivientes.
Para acelerar su ubicación, el joven agitó una prenda de vestir y utilizó un silbato, generando señales visuales y sonoras que guiaron a las brigadas de emergencia. Debido a las condiciones críticas de acceso, los rescatistas debieron maniobrar en el área hasta llegar a ellos, logrando evacuarlos por el techo sanos y salvos cerca de las 11:30 de la mañana de ese mismo día, en una de las jornadas más dramáticas y esperanzadoras de la emergencia nacional.
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