
El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha iniciado las evaluaciones técnicas para la reactivación de su sede diplomática en Venezuela. El anuncio, impulsado por el Secretario de Estado Marco Rubio, marca un giro histórico en la política exterior de la administración Trump y busca poner fin a la desconexión consular que afecta a millones de ciudadanos desde 2019.
Retorno operativo y servicios consulares
Tras el cierre de la legación en marzo de 2019 y el traslado de funciones a la Unidad de Asuntos Venezolanos (VAU) en Bogotá, la actual administración considera prioritaria la presencia física en Caracas para normalizar la atención directa.
Según fuentes oficiales citadas por el Diario 2001, equipos técnicos ya se encuentran trabajando en la capital venezolana para auditar las condiciones de seguridad y la infraestructura de la sede. El objetivo principal es restablecer de manera progresiva:
Trámites de visado: Facilitando procesos migratorios sin necesidad de traslados a terceros países.
Asistencia a ciudadanos estadounidenses: Atención directa en situaciones de emergencia dentro del territorio nacional.
Gestión humanitaria: Coordinación de apoyos en el marco de la crisis económica persistente.
Un tablero político en transformación
La posible reapertura se produce en un escenario inédito. Mientras Nicolás Maduro enfrenta un proceso judicial en Nueva York tras su reciente captura, Washington ha optado por un canal de comunicación directo con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para garantizar la viabilidad del regreso diplomático.
Marco Rubio subrayó que la reapertura no solo fortalecería los vínculos institucionales, sino que funcionaría como un símbolo de estabilidad y un mecanismo de supervisión directa en la región. Aunque la decisión definitiva reside en el presidente Donald Trump, los avances discretos sugieren que la reactivación es un paso clave en la hoja de ruta de la Casa Blanca.
Expectativa y normalización internacional
La comunidad internacional y la sociedad civil venezolana observan con cautela este acercamiento. Analistas señalan que el restablecimiento de la Embajada de EE. UU. en Venezuela representaría el cierre de un ciclo de ruptura total y el inicio de una «diplomacia de convivencia» orientada a resolver el vacío administrativo dejado en los últimos seis años.
Aunque las tensiones políticas persisten, la reactivación del servicio consular es vista como una solución pragmática para la crisis de movilidad y los complejos trámites de una población que, hasta hoy, dependía exclusivamente de la oficina externa en Colombia.
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