
La marcha antibelicista rechazó la presencia del presidente estadounidense y exigió respetar la tradicional neutralidad militar de Irlanda.
Más de 10.000 personas se movilizaron este sábado por las principales avenidas del centro de Dublín para manifestar su rechazo a la visita oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a territorio irlandés durante este fin de semana. La jornada de protesta tuvo como eje central la defensa irrestricta de la histórica postura de neutralidad militar que ha mantenido la nación europea en el escenario internacional.
La concentración ciudadana fue convocada por una coalición de organizaciones de la sociedad civil y grupos antibelicistas, entre los que destacan la Liga por la Neutralidad Irlandesa y el Movimiento Irlandés Contra la Guerra. Bajo el lema unificado «Trump, no eres bienvenido», los asistentes recorrieron la capital expresando sus críticas a la política exterior de la administración estadounidense.
Amplio respaldo político y social
La marcha contó con la participación activa de dirigentes y simpatizantes de diversos sectores políticos del país. Representantes del Partido Laborista Irlandés se sumaron a la manifestación junto con integrantes del grupo de izquierda People Before Profit y miembros del Sinn Féin, formación opositora que históricamente actuó como brazo político del extinto Ejército Republicano Irlandés.
Durante el recorrido, los portavoces de las organizaciones convocantes leyeron manifiestos donde advirtieron sobre los riesgos de alinear la política de defensa irlandesa con los intereses geopolíticos de las grandes potencias. Los manifestantes exhibieron pancartas con mensajes pacifistas y banderas nacionales para reafirmar la soberanía del Estado irlandés ante presiones externas.
Resguardo de la neutralidad histórica
Los organizadores enfatizaron que la presencia de mandatarios con agendas militaristas vulnera el consenso social que ha caracterizado la diplomacia de la isla durante décadas. Los voceros señalaron que mantendrán las acciones de calle durante toda la estancia del líder estadounidense para visibilizar el malestar de un sector considerable de la población.
Las autoridades policiales desplegaron un dispositivo de seguridad preventivo a lo largo de la ruta de la marcha para garantizar el orden público y evitar altercados cerca de las sedes gubernamentales. La jornada transcurrió de manera pacífica, concluyendo con un acto central frente a la explanada del parlamento, donde los líderes sociales reiteraron el compromiso comunitario con la paz mundial.
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