
El buque de guerra más grande del mundo atracó este viernes en Haifa para sumarse a un despliegue militar sin precedentes desde 2003; la movilización ocurre mientras Washington evacúa personal diplomático y presiona a Irán en las negociaciones nucleares.
En una demostración de fuerza que redefine el equilibrio de poder en la región, el portaaviones de propulsión nuclear USS Gerald R. Ford llegó este viernes 27 de febrero a la costa norte de Israel. Su arribo al puerto de Haifa marca el punto álgido de un despliegue masivo que busca enviar un mensaje contundente a Teherán en medio de la parálisis de las negociaciones nucleares.
El buque, que zarpó de la isla de Creta (Grecia) tras una escala logística, no llega solo. Su grupo de combate se integra a una estructura militar que ya cuenta con el USS Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico, configurando una de las mayores movilizaciones de activos estadounidenses desde la invasión de Irak.
Escudo aéreo y evacuación diplomática
La llegada del gigante naval es solo una pieza del rompecabezas. En las últimas horas, se ha registrado un movimiento frenético en las bases israelíes con el despliegue de:
Cazas de quinta generación: Unidades F-22 Raptor ya patrullan la zona.
Apoyo logístico: Decenas de aviones de reabastecimiento han aterrizado en aeropuertos locales.
Medidas consulares: Ante la volatilidad del escenario, el Departamento de Estado autorizó la salida del personal no esencial y familiares de su embajada en Israel por motivos de seguridad.
Diplomacia bajo la sombra del conflicto
Esta maniobra militar se desarrolla en paralelo a la tercera ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní en Ginebra. Aunque los mediadores han intentado proyectar optimismo, el abismo entre Washington y Teherán sobre el enriquecimiento de uranio y el desarrollo de misiles sigue siendo sustancial.
Expertos señalan que la presencia del USS Gerald R. Ford es una táctica de «diplomacia de portaaviones». La Casa Blanca ha sido explícita al advertir que todas las opciones, incluidas las militares, permanecen sobre la mesa si las negociaciones no culminan en un acuerdo satisfactorio en el corto plazo.
Con este despliegue, Estados Unidos refuerza su compromiso de defensa con Israel y busca disuadir cualquier intento de escalada por parte de la República Islámica, mientras el mundo aguarda el desenlace de los diálogos previstos para la próxima semana.
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