
Las autoridades omaníes coordinan el traslado del buque siniestrado hacia puerto seguro tras extinguir las llamas en su sala de máquinas, mientras se intensifica la búsqueda de dos tripulantes y persisten las discrepancias geopolíticas entre Irán y Estados Unidos sobre el origen del ataque.
La tensión geopolítica y de seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz registró un nuevo episodio este martes, luego de que las autoridades del Sultanato de Omán anunciaran el inicio de las maniobras de remolque del superpetrolero El Gaia, el cual sufrió un voraz incendio mientras transitaba por esta crítica ruta comercial internacional.
De acuerdo con el parte emitido por el Centro de Seguridad Marítima de Omán, la embarcación —con bandera panameña— está siendo conducida hacia un puerto seguro del sultanato, una vez que los equipos especializados lograron controlar el fuego desatado en el compartimento de la sala de máquinas. No obstante, el siniestro mantiene un saldo crítico: la evacuación de 23 tripulantes y la desaparición de otros dos marineros, cuya búsqueda se mantiene activa en altamar.
Disputas sobre el origen del siniestro
El incidente ha desatado un cruce de versiones oficiales sobre las causas que originaron la emergencia. Mientras los reportes del gobierno omaní atribuyen el fuego a un «ataque previo», la Guardia Revolucionaria de Irán argumentó que el fuego derivó de una colisión con minas marinas en el área.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) rechazó la hipótesis iraní, asegurando que el petrolero ya se encontraba inoperativo tras haber sido impactado por un misil iraní el mes pasado, y reveló que la nave sufrió una nueva acometida mediante un vehículo aéreo no tripulado (dron) en aguas próximas a costas omaníes.
El ataque se consumó a unas 13 millas náuticas al noreste de la provincia de Musandam, en un escenario de creciente hostilidad caracterizado por incidentes recurrentes en las líneas de navegación petrolera. Mientras la Marina Real de Omán asiste a los rescatados, el hecho reabre el debate sobre la vulnerabilidad del tráfico marítimo en una de las arterias energéticas más volátiles del planeta.
Diariorepublica.com






