
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que las agresiones contra las instalaciones de Natanz y Dimona sitúan la guerra en una fase crítica. Aunque no se han detectado fugas radiactivas, la OMS insta a la comunidad internacional a detener la escalada para evitar una catástrofe sanitaria y ambiental de alcance global.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió este domingo una de sus advertencias más severas desde el inicio de las hostilidades en Oriente Medio. El organismo señaló que los recientes ataques dirigidos contra centros estratégicos de energía nuclear en Natanz (Irán) y Dimona (Israel) representan un riesgo inaceptable para la estabilidad del planeta y la supervivencia de millones de civiles.
Una amenaza directa a la seguridad ambiental
El director general de la institución, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatizó que la naturaleza de estos objetivos militares cruza una línea roja en términos de salud pública. «Estas acciones no solo son actos de guerra, sino amenazas directas contra el entorno y la vida humana a largo plazo», subrayó el funcionario.
A través de un comunicado oficial en sus canales digitales, Tedros hizo un llamado urgente a los líderes mundiales para forzar una desescalada inmediata, recordando que las consecuencias de un incidente nuclear no respetan fronteras geográficas ni bandos políticos.
Sin radiación anormal, por ahora
En medio de la tensión, la OMS citó los últimos informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), confirmando que, hasta la fecha:
No se han registrado niveles de radiación fuera de los parámetros normales en las zonas afectadas.
Los sistemas de monitoreo permanecen activos para detectar cualquier alteración atmosférica.
Sin embargo, los expertos en bioseguridad de la organización insistieron en que el margen de error es mínimo. El daño estructural a estos complejos podría derivar en la liberación de materiales radiactivos, lo que provocaría una crisis sanitaria sin precedentes en la región.
Coordinación multilateral urgente
La OMS concluyó su reporte instando a una intervención diplomática coordinada. Dado que las infraestructuras nucleares son los puntos más sensibles de cualquier nación, el organismo exige que se excluyan de cualquier plan operativo militar. La prioridad absoluta, según el organismo, debe ser la protección de las poblaciones vulnerables y la prevención de un desastre de magnitud histórica que comprometa el futuro de la familia humana.
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