
En una jornada cargada de simbolismo y reflexión, el papa León XIV clausuró este miércoles las actividades del Vaticano correspondientes al año 2025. Durante sus intervenciones, el pontífice equilibró el agradecimiento por los frutos espirituales del Año Santo con una denuncia frontal contra las ambiciones geopolíticas que desangran al planeta.
Balance de un año de transiciones
En su última audiencia general en la Plaza de San Pedro, León XIV calificó el 2025 como un periodo de «luces y sombras». El obispo de Roma recordó con nostalgia a su predecesor, el papa Francisco, fallecido el pasado abril, definiendo su partida como uno de los momentos más dolorosos para la cristiandad.
No obstante, celebró la vitalidad de la Iglesia manifestada en el Jubileo, evento que Francisco inauguró y que León XIV clausurará oficialmente el próximo 6 de enero. “Toda nuestra vida es un viaje cuya meta trasciende el espacio y el tiempo”, recordó ante miles de fieles que desafiaron las bajas temperaturas romanas.
Crítica a las «estrategias de conquista»
Durante la celebración de las Primeras Vísperas y el canto del Te Deum en la Basílica de San Pedro, el tono del pontífice se tornó más severo al analizar el panorama internacional de cara al 2026. León XIV alertó sobre la existencia de proyectos globales que, lejos de buscar la paz, pretenden someter territorios y mercados.
“Son estrategias armadas, revestidas de discursos hipócritas y falsos motivos religiosos que apuntan a conquistar zonas de influencia”, denunció el papa, contraponiendo estos intereses a lo que llamó el “designio sabio y misericordioso” de Dios.
Un mensaje de esperanza para los «pequeños»
Pese a la crudeza de su diagnóstico sobre la guerra y la ambición, el líder de la Iglesia Católica apeló a la esperanza de las personas sencillas. Destacó que el mundo avanza gracias a aquellos que, desde el anonimato, creen en un mañana mejor.
Un gesto significativo de la jornada fue el saludo del papa a un grupo de 35 jóvenes palestinos que viajaron a Roma con motivo del Jubileo, un recordatorio viviente de los «escenarios de devastación» que el pontífice instó a superar en el nuevo año.
Hitos del mensaje papal:
Examen de conciencia: Invitó a los fieles a valorar su respuesta a los dones divinos del último año.
Cierre del Jubileo: Confirmó que la Puerta Santa será sellada el 6 de enero.
Denuncia geopolítica: Censuró las ideologías que utilizan la fe para justificar la expansión militar.
Diariorepublica.com



