
El pontífice condena los ataques en el Cauca tras la captura de alias Mi Pez, señalado por la masacre en la vía Panamericana.
El mensaje del vaticano ante la tragedia en el suroeste
El Papa León XIV expresó este miércoles su profundo «dolor y preocupación» ante la reciente ola de violencia que azota la región suroeste de Colombia. Durante la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro, el obispo de Roma dedicó un espacio especial para referirse a la situación humanitaria del país sudamericano, calificando los eventos recientes como una tragedia que aflige no solo a las víctimas directas, sino a toda la comunidad internacional. El pontífice lamentó las «graves pérdidas de vidas humanas» y fue enfático al solicitar que los actores involucrados abandonen las armas y opten «decididamente por el camino de la paz».
En su saludo a los peregrinos de lengua española, el papa manifestó su cercanía espiritual y su oración constante por las familias que han perdido a sus seres queridos en los recientes atentados. La exhortación del Papa no se limitó a un lamento, sino que fue un llamado a la acción para que todos los sectores de la sociedad colombiana rechacen cualquier forma de violencia como método de resolución de conflictos. «La paz es el único camino posible para la dignidad humana», subrayó el pontífice antes de concluir su intervención, en un mensaje que resuena con fuerza en un momento de máxima tensión para el gobierno colombiano.
La ofensiva militar y la captura de un objetivo prioritario
En paralelo al llamado de paz desde el Vaticano, el panorama judicial y militar en Colombia registró un avance significativo. Las autoridades confirmaron la captura de José Alex Vitoncó, conocido bajo el alias de Mi Pez o David. Este individuo es señalado como el autor intelectual y material de uno de los actos terroristas más sangrientos de los últimos meses: el atentado con un cilindro bomba en la vía Panamericana. Dicho ataque, ocurrido el pasado sábado en el departamento del Cauca, segó la vida de al menos 20 personas y dejó decenas de heridos, provocando una indignación nacional que ha movilizado a las fuerzas especiales del ejército y la policía.
Vitoncó es identificado por los organismos de inteligencia como el cabecilla de una estructura armada vinculada al Estado Mayor Central (EMC), la disidencia más numerosa de las antiguas FARC. Este grupo, bajo el mando de alias Iván Mordisco, ha incrementado sus acciones ofensivas en el suroccidente del país tras la ruptura de los ceses al fuego previos. La captura de Mi Pez representa un golpe estratégico para la estructura operativa del EMC, ya que el detenido controlaba las rutas de movilidad y las acciones de sabotaje en el corredor que conecta el centro del país con la frontera sur.
Un prontuario criminal que afecta a la población civil
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, ofreció detalles alarmantes sobre el perfil del detenido. Según el alto funcionario, Vitoncó no solo era un estratega militar del grupo ilegal, sino el principal responsable de orquestar masacres sistemáticas contra poblaciones vulnerables, incluyendo campesinos, mujeres, niños y líderes sociales que se oponían al control territorial de la disidencia. «Estamos ante la caída de uno de los criminales más sanguinarios del norte del Cauca», afirmó Sánchez Suárez, destacando que el capturado está vinculado a más de 40 acciones violentas registradas apenas en las últimas semanas.
La situación en el suroeste de Colombia permanece bajo vigilancia crítica. Mientras el gobierno celebra este golpe judicial, las comunidades locales siguen atrapadas en medio del fuego cruzado y las minas antipersona. El pronunciamiento del Papa León XIV llega en un momento de fragilidad para la política de paz total, sirviendo como un recordatorio ético de la urgencia de proteger a la población civil por encima de los intereses estratégicos de los grupos armados que hoy operan en los departamentos del Cauca, Valle del Cauca y Nariño.
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