
El Ejecutivo peruano oficializó la declaratoria de estado de emergencia por un plazo de 60 días en cinco distritos de la región surandina de Ayacucho, duramente golpeados por el movimiento telúrico de magnitud 7,2 reportado días atrás. La medida gubernamental busca acelerar la ejecución de labores de rehabilitación y asistencia humanitaria para el medio millar de damnificados y la infraestructura dañada.
Ante los considerables daños materiales y la afectación a comunidades vulnerables tras el reciente evento sísmico, el Gobierno nacional implementó mecanismos legales excepcionales para garantizar una respuesta institucional inmediata en el sur del país.
Alcance de la declaratoria y zonas impactadas
Mediante el Decreto Supremo N.° 119-2026-PCM, publicado en el Boletín de Normas Legales del diario oficial El Peruano, la medida abarca de manera directa a cuatro jurisdicciones de la provincia de Parinacochas —los distritos de Chumpi, Coracora, Pullo y Upahuacho—, así como al distrito de Carapo, situado en la provincia de Huanca Sancos.
Saldo de daños: Los reportes preliminares coordinados por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) estiman cerca de 500 personas afectadas, tres heridos registrados y daños estructurales en 83 viviendas. Asimismo, el sismo dejó estragos en una veintena de instituciones educativas, centros de salud, locales públicos y tramos de la red vial.
Despliegue multisectorial: Las acciones operativas y de rehabilitación estarán encabezadas por el Gobierno Regional de Ayacucho, con el seguimiento técnico de Indeci y la participación conjunta de carteras ministeriales enfocadas en salud, educación, vivienda y desarrollo social, financiándose mediante los presupuestos institucionales asignados.
Actividad sísmica nacional
El sismo en Ayacucho se inserta en un contexto de alta frecuencia telúrica en territorio peruano. De acuerdo con los registros del Instituto Geofísico del Perú (IGP) a través del Centro Sismológico Nacional (CENSIS), el país acumula centenares de movimientos en lo que va del año 2026, evidenciando la constante actividad geológica propia del cinturón de fuego del Pacífico en la región.
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