
El mandatario colombiano aclaró que la prioridad nacional es la transición energética, descartando compras masivas de hidrocarburos pesados debido a su alto impacto ambiental.
Claridad sobre la estrategia energética nacional
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha delineado una postura clara respecto a la seguridad energética del país y su relación comercial con Venezuela. A través de sus canales oficiales, el mandatario precisó que una eventual importación de petróleo desde el país vecino no es una necesidad inmediata, pero que, de considerarse, se limitaría exclusivamente a los denominados «crudos livianos». Esta decisión responde a criterios técnicos y ambientales, buscando minimizar la huella de carbono en los procesos de refinación locales.
Según el jefe de estado, la infraestructura de la refinería de Barrancabermeja, ubicada en el departamento de Santander, está optimizada para procesar tipos específicos de hidrocarburos. En este sentido, Petro señaló que el crudo proveniente de las regiones de Apure y Barinas es el candidato más viable debido a su ligereza. Esta precisión técnica busca desestimar las preocupaciones sobre el uso de petróleos extrapesados, conocidos por su complejidad operativa y su mayor carga contaminante.
Respuesta a las preocupaciones de expertos ambientales
La declaración presidencial surge como una respuesta directa a las advertencias de especialistas en sostenibilidad. Recientemente, el experto Camilo Prieto señaló que el petróleo venezolano posee una de las intensidades de emisiones de dióxido de carbono más altas a nivel global. Prieto advirtió que integrar estos recursos en la matriz energética colombiana representaría un retroceso en los compromisos climáticos del país, además de plantear retos técnicos para las plantas de procesamiento nacionales.
Ante esto, el presidente Petro enfatizó que Colombia no está buscando activamente petróleo venezolano para cubrir su demanda interna actual. La estrategia del gobierno se centra en la eficiencia y en la reducción de emisiones, asegurando que cualquier movimiento comercial en el sector de hidrocarburos debe estar alineado con los objetivos de protección ambiental que su administración ha promovido desde el inicio del cuatrienio.
Encuentros bilaterales y cooperación en el sector
A pesar de la cautela presidencial, los canales diplomáticos y técnicos permanecen abiertos. El pasado viernes, el ministro de minas y energía de Colombia, Edwin Palma, mantuvo reuniones de alto nivel en Caracas. En dicho encuentro participaron la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de la estatal Pdvsa, Héctor Obregón. Según fuentes oficiales venezolanas, la agenda se centró en identificar oportunidades concretas para fortalecer la seguridad energética regional y explorar mecanismos de cooperación bilateral.
Estas mesas de trabajo analizan no solo el flujo de crudo, sino también el potencial del gas natural. Colombia ha planteado la posibilidad de actuar como un país transportador de gas hacia los mercados internacionales, siempre y cuando Venezuela avance en sus propios procesos de transformación y adecuación técnica. Este esquema de cooperación busca crear una red de soporte mutuo que trascienda la simple compra y venta de materias primas.
Avances hacia una movilidad sostenible en colombia
Finalmente, el presidente Petro destacó que Colombia está logrando reducir su dependencia de combustibles importados. Este cambio es el resultado de políticas públicas diseñadas para transformar la matriz de movilidad, incluyendo el aumento de aranceles para vehículos de combustión interna y el fomento de energías limpias. El objetivo final es consolidar una transición energética que permita al país ser autosuficiente y menos vulnerable a las fluctuaciones de los mercados externos de fósiles.
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