
Presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro, ha manifestado una posición firme respecto a la situación jurídica de Nicolás Maduro. El mandatario colombiano exige que cualquier proceso legal en contra del líder venezolano sea conducido exclusivamente por las instituciones judiciales de Venezuela, rechazando la intervención de tribunales extranjeros en este asunto.
Soberanía judicial sobre procesos externos
Durante sus declaraciones, Petro sostuvo que Maduro debe ser devuelto a Venezuela para enfrentar los cargos que correspondan ante un tribunal de su propio país. Esta postura marca una distancia clara frente a los procesos judiciales iniciados en Estados Unidos, argumentando que la resolución de los conflictos internos y las responsabilidades legales deben gestionarse dentro de las fronteras venezolanas.
Impacto en las relaciones bilaterales
El llamado del mandatario de Colombia busca reforzar la autonomía de los sistemas judiciales nacionales frente a la jurisdicción estadounidense. Según el planteamiento de Petro, la justicia venezolana es la instancia legítima que debe procesar a sus ciudadanos, una visión que resuena con su política de no intervención y el restablecimiento de los canales institucionales entre ambas naciones.
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