
Tras un período de paralización que amenazaba con saturar la capacidad de almacenamiento del país, la industria petrolera venezolana ha iniciado una fase de recuperación. Según reportes de la agencia Reuters, la estatal de crudo y sus socios han comenzado la reapertura de pozos estratégicos, coincidiendo con el reinicio de las exportaciones hacia mercados internacionales.
El fin del estancamiento en altamar
Desde el pasado mes de diciembre, las ventas externas de crudo se encontraban prácticamente detenidas, con la excepción de las operaciones limitadas de la estadounidense Chevron. Esta situación había dejado millones de barriles inmovilizados en terminales y buques.
Sin embargo, el panorama cambió este lunes con la partida de dos superpetroleros cargados con aproximadamente 1,8 millones de barriles cada uno. Según datos de rastreo naval de LSEG, ambas embarcaciones navegan actualmente hacia el Caribe, un nodo logístico clave donde operan refinerías y centros de almacenamiento global.
Un acuerdo de 50 millones de barriles
Estas exportaciones iniciales se interpretan como el cumplimiento del primer tramo de un acuerdo de suministro por 50 millones de barriles pactado entre Caracas y Washington. El desbloqueo de estos envíos es fundamental para aliviar la presión sobre la infraestructura de almacenamiento en tierra, que se encontraba al límite de su capacidad.
El reto de recuperar la producción
La reactivación de los pozos cerrados busca revertir la drástica caída en los niveles de extracción registrados en las últimas semanas:
Producción Nacional: Cayó a unos 880.000 barriles por día (bpd) la semana pasada, frente a los 1,16 millones de bpd reportados a finales de noviembre.
Impacto en la Faja del Orinoco: La principal región petrolera del país vio reducida su actividad a 410.000 bpd, perdiendo casi un 40% de su capacidad operativa en menos de dos meses.
Perspectivas
La reanudación de las operaciones en los campos conjuntos representa un respiro para la economía nacional y una señal de distensión en el embargo energético. Expertos del sector observan con atención si este flujo constante de crudo hacia el norte permitirá estabilizar la producción por encima del millón de barriles diarios en el corto plazo, consolidando el nuevo marco de intercambio con las corporaciones estadounidenses.
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