
La empresa estatal Nuclearelectrica anunció que Rumania se prepara para paralizar este 13 de agosto el segundo y último reactor operativo de la central nuclear de Cernavoda, ubicada a orillas del río Danubio. La medida responde a una crisis hídrica sin precedentes marcada por una severa sequía que redujo el caudal del río a un mínimo histórico de 1.370 metros cúbicos por segundo, impidiendo la refrigeración de las instalaciones y obligando al país a incrementar las importaciones de energía.
La escasez hídrica extrema derivada de las sucesivas olas de calor y la sequía en el continente europeo ha colocado a Rumania ante una emergencia energética sin precedentes. El país se apresta a descongelar por completo la capacidad de generación de su única planta atómica, tras confirmarse el cese de operaciones del último reactor activo en la central de Cernavoda.
La compañía estatal Nuclearelectrica informó que el cierre técnico del reactor número 2 se llevará a cabo durante la mañana de este jueves 13 de agosto, luego de que las mediciones hidrológicas confirmaran que el caudal del río Danubio —vital para los sistemas de refrigeración de la planta— continuó deteriorándose de forma alarmante. Con esta acción, la infraestructura, responsable de abastecer cerca del 20 % de la electricidad consumida a nivel nacional, quedará totalmente fuera de servicio.
Sorin Rîndaşu, director de la Administración Nacional de Aguas Rumanas, reconoció que la paralización es una decisión inevitable ante los pronósticos adversos, sumándose a la desconexión del primer reactor ocurrida hace aproximadamente dos semanas por la misma causa.
Mínimo histórico y medidas infructuosas
Durante la jornada del martes, el río Danubio registró un descenso inédito a su ingreso en territorio rumano, desplomándose hasta los 1.370 metros cúbicos por segundo, una cifra muy distante del promedio histórico que ronda los 3.900 metros cúbicos por segundo.
En un intento por contrarrestar la bajada, las autoridades locales ejecutaron obras de emergencia que incluyeron la voladura de formaciones rocosas en el lecho fluvial y el hundimiento controlado de barcazas lastradas con piedra. No obstante, el nivel del agua continuó cediendo otros tres centímetros, mientras los pronósticos meteorológicos descartan precipitaciones en la cuenca durante los próximos cinco días.
Impacto en el suministro y la red eléctrica
Ante la inactividad de ambos bloques de Cernavoda, el gobierno rumano se verá obligado a elevar de manera sostenida las importaciones de energía eléctrica desde las naciones vecinas para cubrir el déficit de generación. Pese a la magnitud de la coyuntura, el Ministerio de Energía descartó que la situación derive en un apagón generalizado en el sistema interconectado.
La emergencia climática también mantiene en jaque a otros sectores del país. El noroeste rumano permanece bajo alerta naranja debido a temperaturas extremas que este martes alcanzaron los 39 °C, mientras que la crisis hídrica ya golpea a unas 200 localidades que experimentan restricciones severas en el suministro de agua potable.
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