
El exmandatario defiende firmemente el pacto de 2016 como una política de Estado indispensable frente a los planes de reestructuración institucional del gobierno entrante.
Un llamado urgente a la continuidad institucional
El expresidente y premio Nobel de paz Juan Manuel Santos hizo un llamado directo al mandatario electo, Abelardo de la Espriella, para que asuma el compromiso de continuar con la implementación del acuerdo de paz firmado en 2016. Durante su intervención en la apertura del Congreso Internacional «10 años del acuerdo de paz: entre la firma y la realidad», Santos enfatizó que el cumplimiento integral de lo pactado debe trascender las agendas particulares de los gobiernos de turno y consolidarse definitivamente como una política de Estado prioritaria para la nación entera.
Esta advertencia surge en medio de un intenso debate nacional por las recientes propuestas de De la Espriella, quien asumirá el cargo presidencial el próximo 7 de agosto. El presidente electo ha manifestado públicamente su firme intención de reestructurar por completo la política de paz actual, lo que incluye la eliminación de diversas agencias estatales creadas específicamente para tal fin y el desarrollo de un nuevo enfoque gubernamental fuertemente centrado en la seguridad territorial y el control militar de las regiones más afectadas por la violencia armada en la actualidad.
La defensa del pacto frente a los cuestionamientos de seguridad
Frente a las críticas de la oposición que vinculan directamente el pacto de paz con el deterioro del orden público, Santos calificó estos señalamientos como falsos y carentes de sustento real. El exmandatario rechazó de manera categórica las versiones que sugieren que la firma con las antiguas FARC propició el nacimiento de nuevas disidencias o el fortalecimiento generalizado de bandas criminales y estructuras transnacionales ligadas al narcotráfico en las zonas periféricas del país.
Para el expresidente, culpar al acuerdo de la violencia representa un desconocimiento deliberado de las complejas dinámicas socioeconómicas del prolongado conflicto armado colombiano. Argumentó firmemente que las dificultades actuales obedecen exclusivamente a la falta de implementación estatal y de voluntad política, no a fallas estructurales en el diseño del documento histórico de La Habana. Santos concluyó que el camino idóneo para neutralizar estas amenazas persistentes no consiste en debilitar el marco institucional vigente, sino en acelerar de manera decidida su desarrollo integral para garantizar la seguridad, justicia y progreso social en las regiones más vulnerables.
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