
En un discurso a la nación de menos de 20 minutos, el mandatario estadounidense aseguró que los objetivos estratégicos se cumplirán en un plazo de tres semanas, mientras lanzó duras advertencias al régimen de Teherán tras la muerte de sus principales líderes.
En una alocución televisada en horario de máxima audiencia, el presidente Donald Trump ofreció este miércoles 1 de abril una actualización sobre la operación militar «Furia Épica». Pese a la expectación global, el mandatario evitó precisar si habrá un despliegue de tropas terrestres, centrando su mensaje en la capacidad destructiva de su arsenal y en un optimismo pragmático sobre el mercado energético.
Trump afirmó que las fuerzas estadounidenses están «en camino de completar todos los objetivos militares en breve», estimando un desenlace en las próximas dos o tres semanas. Durante su intervención, amenazó con golpear la infraestructura eléctrica iraní para «devolverlos a la Edad de Piedra» si persiste la resistencia.
El factor Ormuz y los precios de la gasolina
Uno de los puntos más críticos del discurso fue la situación del estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado. Trump desestimó la necesidad de una intervención logística compleja para su reapertura, asegurando que el flujo de crudo y gas se restablecerá de manera «natural» una vez concluya el conflicto.
«Se abrirá solo. Ellos querrán vender petróleo, pues es lo único que poseen para intentar reconstruir su país», aseveró el republicano.
Reconociendo el impacto electoral del alza en el combustible, que ya supera los US$4 por galón, Trump atribuyó el incremento enteramente a los «ataques terroristas» iraníes contra buques petroleros, justificando así la necesidad de erradicar cualquier capacidad nuclear en la región.
Cambio de mando en Teherán
Aunque el presidente reiteró que el «cambio de régimen» no era el objetivo inicial de la alianza con Israel, señaló que este se ha producido de facto tras la muerte de las figuras cúpula de la República Islámica, incluido el líder supremo Alí Jameneí. Trump sugirió que Washington mantiene canales de comunicación abiertos con nuevos interlocutores, aparentemente liderados por el presidente del parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
Silencio sobre la OTAN y dardos a los aliados
A diferencia de sus recientes amenazas de abandonar la OTAN proferidas en entrevistas previas, Trump evitó mencionar a la Alianza por su nombre en el discurso oficial. No obstante, lanzó duras críticas contra las naciones que se negaron a participar en la ofensiva:
Reproche: Criticó a los países que no apoyaron la «decapitación» del régimen iraní pero sufren por la falta de combustible.
Sugerencia: Instó a estas naciones a comprar petróleo estadounidense o a «reunir valor» para proteger el estrecho por su cuenta.
Agradecimiento: Elogió la cooperación de Israel y sus aliados estratégicos en el Golfo.
El discurso concluyó sin una hoja de ruta detallada sobre el repliegue, dejando en el aire la incertidumbre sobre la estabilidad a largo plazo en una región donde, según sus propias palabras, Irán ha quedado «esencialmente diezmado».
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