
En un giro inesperado que marca el inicio de una fase de distensión, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la cancelación de la «segunda ola de ofensivas militares» sobre territorio venezolano. La decisión responde, según el mandatario, a las recientes acciones de las autoridades en Caracas que Washington interpreta como señales de pacificación.
Reconocimiento a las «señales de paz»
El presidente republicano valoró positivamente la gestión de Delcy Rodríguez, en su rol de «presidenta encargada», destacando la masiva liberación de prisioneros políticos iniciada este jueves.
«Están liberando a un gran número de prisioneros políticos. Es un gesto importante e inteligente», afirmó Trump, vinculando directamente la flexibilidad de su estrategia militar con los avances en materia de derechos civiles en el país suramericano.
El petróleo como eje de la reconstrucción
Más allá del cese al fuego, el anuncio de Trump puso el foco en una ambiciosa agenda económica. El mandatario reveló que Washington y Caracas ya coordinan esfuerzos para la modernización de la infraestructura energética de Venezuela.
Los puntos clave del anuncio económico incluyen:
Cumbre Petrolera: Trump se reunirá hoy en la Casa Blanca con directivos de las principales compañías petroleras del mundo.
Inversión Masiva: Se estima una inyección de capital superior a los 100 mil millones de dólares para la reconstrucción del sector de petróleo y gas venezolano bajo estándares modernos.
Cooperación: El mandatario aseguró que ambas naciones «están trabajando bien juntas» en este nuevo esquema de desarrollo.
Seguridad en el Caribe
A pesar de la cancelación de los bombardeos, el control militar en la región no desaparecerá de inmediato. El presidente especificó que, si bien la segunda ola de ataques ya no es necesaria, la flota estadounidense desplegada en el Mar Caribe permanecerá en sus posiciones actuales por motivos de «seguridad y protección».
Este anuncio se produce apenas seis días después de la operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro y parece cimentar el camino hacia una transición tutelada por los intereses energéticos de los Estados Unidos y la apertura política del nuevo mando en Caracas.
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