
El mandatario estadounidense condicionó la apertura del megaproyecto que unirá Detroit y Windsor a una compensación económica total. Alega desequilibrios comerciales y acusa a Ottawa de beneficiarse unilateralmente de la infraestructura atirantada más larga de Norteamérica, valorada como pieza clave para el flujo comercial bilateral.
En una nueva escalada de tensiones diplomáticas bajo la doctrina de «América Primero», el presidente Donald Trump anunció que detendrá la puesta en marcha del puente internacional Gordie Howe. La decisión se mantendrá firme hasta que el gobierno de Canadá acceda a una renegociación profunda de las relaciones económicas que, según el mandatario, actualmente perjudican a los Estados Unidos.
La exigencia central de la Casa Blanca es disruptiva: Trump reclama que Estados Unidos obtenga «al menos la mitad» del control y propiedad del puente, argumentando que el diseño del acuerdo actual favorece desproporcionadamente a Ottawa. «No permitiré que este puente se abra hasta que Estados Unidos sea totalmente compensado», sentenció el presidente durante su declaración.
Una infraestructura estratégica en el limbo
El puente Gordie Howe, con una longitud de 2,6 kilómetros, representa un hito de la ingeniería moderna y el proyecto atirantado más extenso de la región. Sin embargo, su importancia logística ha pasado a un segundo plano ante el conflicto arancelario:
Fricciones comerciales: Washington mantiene reclamos vigentes por los aranceles canadienses a los productos lácteos y las restricciones a las importaciones de alcohol estadounidense.
El factor China: Las recientes negociaciones comerciales entre el gobierno de Justin Trudeau y Pekín han incrementado el recelo en Washington, elevando el tono de la confrontación.
Impacto en el comercio binacional
Expertos advierten que el bloqueo de esta infraestructura, construida por la empresa ACS, podría generar un cuello de botella en una de las fronteras comerciales más activas del mundo. La postura de Trump no solo amenaza el desarrollo de obras conjuntas, sino que pone en duda la estabilidad de futuros acuerdos comerciales en América del Norte.
¿Qué esperar ahora?
Analistas anticipan que, de no lograrse una concesión significativa por parte de Canadá, el gobierno estadounidense podría avanzar hacia una nueva ronda de sanciones o aranceles punitivos. Por ahora, el gigante de acero y concreto que prometía agilizar el tránsito entre Detroit y Windsor permanece como un símbolo de la fractura diplomática entre ambos vecinos.
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