
Tras 48 horas de intensa agenda en Pekín, el mandatario estadounidense abandona el país asiático destacando la resolución de conflictos comerciales y el establecimiento de una nueva hoja de ruta junto a Xi Jinping.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso fin a su segunda visita de Estado a China este viernes 15 de mayo, al despegar el Air Force One desde la capital china tras una estancia de menos de 48 horas. La despedida oficial, encabezada por el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, mantuvo el protocolo de alto nivel con honores militares y una comitiva de jóvenes portando banderas de ambas naciones.
Un balance de consensos y acuerdos
Antes de su partida, Trump se reunió en formato reducido con el presidente Xi Jinping en el complejo residencial de Zhongnanhai. Durante este encuentro final, el mandatario estadounidense calificó la gira como “muy exitosa” e “inolvidable”, asegurando que ambas potencias lograron alcanzar consensos importantes y resolver una cantidad considerable de problemas que afectaban la relación bilateral.
Por su parte, Xi Jinping definió el encuentro como “histórico” y “emblemático”, anunciando que los dos líderes han fijado una nueva dirección bajo el concepto de una “relación de estabilidad estratégica constructiva”, la cual servirá de guía para los vínculos entre Washington y Pekín durante los próximos tres años o más.
Los puntos críticos: Comercio y Taiwán
Aunque el clima general fue de cordialidad, la visita no estuvo exenta de advertencias sobre temas sensibles. Durante la jornada central en el Gran Palacio del Pueblo, se abordaron los siguientes ejes:
Taiwán: Xi advirtió sobre el peligro de un «choque» o conflicto ante una mala gestión de este tema, instando a la prudencia.
Guerra Comercial: El líder chino defendió que en este tipo de disputas «no hay ganadores», buscando consolidar la tregua actual.
Alianza Personal: Trump, por su parte, priorizó su buena química personal con Xi como el motor para desbloquear las negociaciones en tecnología y la situación en Irán.
El cierre de una gira estratégica
La visita, que incluyó recorridos simbólicos por el Templo del Cielo y un banquete de Estado, representa un esfuerzo por estabilizar la geopolítica mundial en un momento de incertidumbre. Antes de entrar en la aeronave, Trump realizó su característico gesto con el puño cerrado hacia las autoridades presentes, cerrando así un capítulo que, según ambas delegaciones, marca el inicio de una nueva etapa de entendimiento entre las dos potencias más grandes del planeta.
Diariorepublica.com






