
El mandatario estadounidense asegura no temer a un conflicto de desgaste mientras la ofensiva conjunta con Israel alcanza su decimoctavo día de operaciones.
La postura de la Casa Blanca ante la escalada
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha despejado cualquier duda sobre su determinación militar en el actual conflicto en Oriente Medio. Durante una comparecencia este martes en el Despacho Oval, el mandatario aseguró con firmeza que no teme la posibilidad de repetir los errores históricos de Vietnam en caso de que se ordene una incursión terrestre en territorio de Irán. La ofensiva, que hoy cumple su jornada número 18, ha entrado en una fase crítica donde la superioridad aérea empieza a dar paso a debates sobre el control territorial.
Al ser cuestionado por la prensa sobre el peligro de que las fuerzas estadounidenses e israelíes queden atrapadas en un conflicto de larga duración, Trump fue tajante. «No tengo miedo de nada», afirmó, desestimando las comparaciones con la guerra de desgaste que marcó a la sociedad estadounidense en la década de 1960. El presidente insistió en que las capacidades tecnológicas y estratégicas actuales no permiten paralelismos con el pasado.
Las advertencias lanzadas desde el gobierno de Teherán
La retórica desde Washington surge como respuesta directa a las recientes amenazas emitidas por las autoridades de Irán. El viceministro de Relaciones Exteriores, Saeed Khatibzadeh, utilizó los micrófonos de la cadena Sky News para enviar un mensaje de advertencia a la administración Trump. Según el diplomático iraní, cualquier intento de poner botas sobre el terreno se convertiría en un error histórico para el Pentágono.
Khatibzadeh instó a los asesores de seguridad nacional de Estados Unidos a «leer lo que ocurrió en Vietnam» antes de autorizar un despliegue de infantería. Para el gobierno iraní, el conflicto actual está siendo impulsado por sectores que buscan arrastrar a las potencias occidentales a un atolladero estratégico del que no podrán salir fácilmente. Esta narrativa de resistencia busca apelar a la opinión pública internacional, recordando el trauma del país asiático como un callejón sin salida militar.
El impacto económico y la incertidumbre en los mercados
Más allá de la estrategia militar, la prolongación de la operación ha generado una onda expansiva en la economía global. El cierre del estrecho de Ormuz ha disparado el precio del petróleo a niveles alarmantes, afectando la estabilidad financiera internacional. Aunque en los primeros días de la ofensiva el presidente Trump sugirió que el conflicto podría resolverse en un margen de cuatro o cinco semanas, la falta de una fecha de finalización clara ha incrementado el nerviosismo en los mercados bursátiles.
La posibilidad de que la operación se convierta en una guerra de desgaste no solo preocupa por el coste humano, sino por la parálisis del comercio energético. Por ahora, el Pentágono mantiene el silencio sobre los planes específicos de la incursión terrestre, pero las palabras de Trump sugieren que todas las opciones están sobre la mesa. La comunidad internacional observa con cautela si esta confianza se traduce en una victoria rápida o en el escenario de estancamiento que Teherán vaticina.
www.diariorepublica.com




