
El mandatario instó al gobernador de Minnesota y al alcalde de Minneapolis a entregar a inmigrantes con antecedentes para su deportación, vinculando la falta de cooperación policial con el reciente caos en la región.
En medio de un clima de alta tensión tras las protestas en Minneapolis y la muerte de Alex Pretti durante un procedimiento federal, el presidente Donald Trump emitió un ultimátum a las autoridades de Minnesota. El mandatario exigió una colaboración total entre las policías locales y las agencias federales de inmigración para facilitar la expulsión de extranjeros con historial delictivo.
A través de un comunicado oficial, la Casa Blanca instó al gobernador Tim Walz y al alcalde Jacob Frey a transferir a la custodia federal a todo inmigrante indocumentado que posea órdenes de arresto activas o antecedentes penales y que se encuentre actualmente en prisiones estatales o locales.
Ejes centrales del mensaje presidencial:
Cooperación Obligatoria: Trump solicitó que las fuerzas locales participen activamente en la localización y detención de extranjeros buscados por delitos, y no solo en su entrega tras ser arrestados.
Crítica a la Gestión Demócrata: El presidente señaló que las políticas de «brazos cruzados» en ciudades demócratas fomentan el desorden, contrastando la situación con Washington D.C. y Memphis, donde la coordinación federal habría mejorado la seguridad.
Ofensiva Legislativa: Reiteró el llamado al Congreso para promulgar leyes que eliminen las «ciudades santuario», asegurando que los centros urbanos deben proteger exclusivamente a los ciudadanos que respetan la ley.
El conflicto de las «Ciudades Santuario»
El pronunciamiento reabre el debate nacional sobre las jurisdicciones como Nueva York, Chicago y San Francisco, que limitan por ley el apoyo al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Mientras Trump califica estas zonas como refugios para infractores, los defensores de dichas políticas sostienen que la separación de funciones garantiza la confianza de las comunidades en la policía local.
«Las ciudades estadounidenses no pueden ser escondites para quienes infringen nuestras leyes. Deben ser refugios para quienes las respetan», enfatizó el mandatario en su comunicado.
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