
Trump invita a China y Rusia a comprar crudo venezolano gestionado por EEUU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó este viernes a China y Rusia a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington «que necesiten», marcando un nuevo y pragmático capítulo en la política energética y exterior de su administración. Esta sorprendente declaración se produjo en un momento de gran incertidumbre sobre el futuro de las vastas reservas petroleras de Venezuela, un país sumido en una profunda crisis política y económica. La invitación sugiere un enfoque más flexible y comercial sobre los activos venezolanos que están bajo control indirecto de Estados Unidos tras la salida del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Declaraciones en la Casa Blanca ante ejecutivos petroleros
La declaración fue hecha durante una reunión estratégica en la Casa Blanca con directivos de algunas de las mayores petroleras del mundo. La cita, que reunió a ejecutivos de multinacionales de la talla de Chevron, Exxon, la española Repsol y la italiana Eni, subraya el peso que otorga la administración Trump al sector energético en su agenda global. El mandatario estadounidense no dudó en destacar el potencial del crudo venezolano, ahora que, según la perspectiva de Washington, está siendo gestionado de manera más transparente y accesible. «Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten», afirmó Trump, según reseñó la agencia de noticias EFE.
El riesgo de la intervención de terceros
El contexto de esta invitación se basa en una advertencia clara sobre lo que Trump considera un movimiento estratégico preventivo. El republicano enfatizó que si Washington no hubiera asumido el control o la gestión del crudo venezolano en este periodo de transición, el vacío habría sido llenado rápidamente por otros actores geopolíticos. «Si no lo hubiéramos hecho, China habría entrado allí y Rusia también habría entrado allí», advirtió. Esta visión refleja la competencia por recursos y la influencia en América Latina, donde Pekín y Moscú han mantenido una presencia significativa y lazos financieros con el régimen de Maduro. La jugada de Trump, por lo tanto, puede interpretarse como un intento de desescalar tensiones y, al mismo tiempo, obtener ganancias económicas de la situación, integrando a los rivales geopolíticos en una transacción comercial directa.
Impulso a la inversión en infraestructura energética
Más allá de la gestión del crudo venezolano, la reunión sirvió como plataforma para que el presidente Trump hiciera un llamado a las empresas petroleras presentes para que aumenten su inversión en Estados Unidos. La administración busca revitalizar la infraestructura energética nacional y potenciar la capacidad de refinación y exportación. Trump agregó que espera que las compañías de crudo construyan nuevas instalaciones de procesamiento y exportación en lugar de solo enfocarse en «una simple renovación» de las existentes. Este enfoque en la nueva construcción apunta a asegurar la autosuficiencia energética de Estados Unidos y consolidar su posición como potencia petrolera mundial. La posibilidad de que China y Rusia compren crudo venezolano a través de canales gestionados por Estados Unidos añade una capa de complejidad al panorama energético global, transformando un conflicto geopolítico en una oportunidad de mercado potencialmente lucrativa para Washington y sus aliados empresariales.
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