
El presidente libanés, Joseph Aoun, realiza este martes una visita oficial a la Casa Blanca para reunirse con el mandatario estadounidense, Donald Trump, en el que constituye el primer viaje de un jefe de Estado de Líbano a Washington desde 2009. El encuentro se centra en la exigencia internacional de desarmar a Hezbollah como condición indispensable para la retirada de las tropas israelíes del sur del país, tras la implementación de un acuerdo que otorga al ejército libanés el control de zonas piloto en la región.
En una visita de alta trascendencia diplomática que marca la primera invitación a un presidente libanés a la Casa Blanca desde el año 2009, el mandatario de Líbano, Joseph Aoun, sostiene este martes un encuentro oficial en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La cumbre está condicionada por las fuertes presiones internacionales dirigidas a que Beirut concrete el desarme de Hezbollah, un requisito primordial exigido por Israel para aceptar el repliegue de sus fuerzas militares del sur libanés.
La reunión bilateral se lleva a cabo luego de que Washington anunciara la puesta en marcha de un pacto que faculta al ejército de Líbano para tomar el control de sectores específicos denominados «zonas piloto» al sur de la nación, localizados principalmente fuera de los perímetros ocupados por tropas israelíes a raíz de la reciente escalada bélica regional.
Posturas encontradas y exigencias de Washington
Aoun, quien asumió la jefatura de Estado a comienzos de 2025 respaldado por potencias occidentales bajo la promesa de restaurar la soberanía estatal, acude con el objetivo de lograr que la administración de Trump interceda para conseguir la retirada israelí de los enclaves ocupados. No obstante, Tel Aviv mantiene la postura inflexible de conservar su presencia militar hasta que el grupo chií sea despojado de sus capacidades de combate, una línea respaldada de manera firme por Washington.
Tras sostener un encuentro previo con Aoun, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sentenció que ninguna estabilidad a largo plazo será posible en el territorio libanés mientras la estructura armada de Hezbollah permanezca intacta. Pese a ello, Rubio reconoció las iniciativas del Ejecutivo libanés orientadas a restablecer la soberanía nacional y desmantelar los bastiones militares del grupo.
Desafíos internos y panorama de seguridad
Por su parte, Hezbollah ha manifestado un rechazo frontal al proceso de desarme y ha descalificado los canales de negociación abiertos entre Líbano e Israel. A este escenario se suma el saldo humanitario de los enfrentamientos previos, donde los bombardeos israelíes cobraron miles de vidas en suelo libanés, según balances de las autoridades locales.
Ante la complejidad logística y militar que implica adentrarse en territorios dominados históricamente por la milicia, se prevé que Aoun solicite durante su agenda en la capital estadounidense un incremento sustancial en la cooperación y asistencia militar para sus fuerzas armadas. Especialistas en política internacional señalan que el presidente estadounidense buscará obtener garantías firmes sobre el compromiso de su homólogo libanés con el proceso de desarme y con la apertura de un eventual canal hacia una nueva etapa diplomática entre Líbano e Israel.
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