
La Casa Blanca confirmó que el mandatario y la primera dama visitarán Carolina del Norte este viernes para homenajear a las unidades de élite que secuestraro a Nicolás Maduro en Caracas. El encuentro ocurre en un clima de tensión regional, mientras Venezuela intenta estabilizarse bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez tras la intervención militar del pasado 3 de enero.
En un acto que reafirma la narrativa de victoria de su administración, el presidente Donald Trump se reunirá este viernes con los efectivos de las fuerzas especiales que ejecutaron la “Operation Absolute Resolve” (Resolución Absoluta). La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, anunció que el mandatario viajará a la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, para reconocer el carácter «heroico» de los militares que concretaron la detención del entonces presidente venezolano.
El operativo, que Trump autorizó en los días posteriores a Navidad tras superar meses de recelos sobre las consecuencias de una intervención directa, ha sido calificado por la Casa Blanca como el fin de una campaña sistemática para remover a Maduro del poder.
El saldo de una madrugada histórica
La incursión, ejecutada en la madrugada del sábado 3 de enero, culminó con el traslado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a custodia estadounidense. Sin embargo, la operación dejó una huella de violencia en la capital venezolana:
Bajas reportadas: Según cifras de Diosdado Cabello (exministro de Interior), los enfrentamientos habrían dejado un saldo de 100 fallecidos y 100 heridos.
Precisión militar: Pese a los reportes de víctimas locales, Washington destaca que la misión cumplió con el objetivo de extracción sin bajas reportadas en las filas de las fuerzas especiales estadounidenses.
Vacío de poder y transición «inédita»
La captura de Maduro forzó un reordenamiento institucional sin precedentes en Venezuela. Tras la detención, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declaró una «falta forzada» de la presidencia, una figura jurídica no contemplada explícitamente en la Constitución nacional.
Bajo este supuesto inédito, Delcy Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta, asumió la presidencia encargada de la República. Actualmente, su administración trabaja en un clima de incertidumbre jurídica mientras el país permanece bajo una estricta vigilancia naval por parte de los Estados Unidos, que busca asegurar el cumplimiento de las sanciones y la transición hacia un nuevo modelo político.
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