
En una declaración que ha sacudido al sector energético global, el presidente Donald Trump sugirió este domingo que ExxonMobil podría quedar fuera de los ambiciosos planes de inversión para revitalizar la industria petrolera venezolana. La advertencia surge tras las declaraciones de Darren Woods, CEO de la compañía, quien puso en duda la viabilidad de invertir en el país suramericano.
El conflicto: «Se están haciendo los listos»
Desde la pista de despegue en West Palm Beach, Trump expresó su descontento con la postura de la petrolera texana tras la cumbre energética celebrada el pasado viernes en la Casa Blanca.
«No me gustó la respuesta de Exxon. Tenemos a muchos que quieren participar. Probablemente me inclinaría por dejarlos fuera. Se están haciendo los listos», sentenció el mandatario ante el cuerpo de prensa presidencial.
La molestia de Trump radica en las palabras de Darren Woods, quien calificó a Venezuela como «ininvertible» bajo los actuales marcos comerciales, desmarcándose del entusiasmo mostrado por otros gigantes del sector.
Una inversión de 100.000 millones de dólares
El plan de la administración Trump contempla una inyección de capital privado de, al menos, 100.000 millones de dólares para modernizar la infraestructura de crudo y gas en Venezuela. El secretario de Energía, Chris Wright, reforzó la postura del presidente al asegurar que la visión de Exxon es «atípica».
Según Wright, existe una «docena» de compañías preparadas para actuar de inmediato. Entre las firmas que liderarán la reapertura del mercado venezolano tras la intervención militar de la semana pasada destacan:
Chevron (EE. UU.)
Shell (Reino Unido/Países Bajos)
Repsol (España)
ENI (Italia)
Blindaje financiero y emergencia nacional
Para garantizar que estas inversiones fluyan sin riesgos legales, Trump decretó este sábado una «emergencia nacional». Esta medida permite que los ingresos generados por la venta del petróleo venezolano sean protegidos en cuentas del Tesoro de los Estados Unidos. Con este mecanismo, Washington busca evitar que los acreedores de la deuda externa venezolana ejecuten embargos sobre los fondos destinados a la reconstrucción del país.
Este nuevo escenario plantea un dilema para el mercado energético: mientras las petroleras europeas y la estadounidense Chevron se preparan para el retorno, la mayor petrolera de EE. UU. enfrenta un posible veto presidencial por su cautela financiera.
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