
Sumario:
Los trabajadores procedentes de Venezuela y Colombia ya representan el 43 % del total de afiliados foráneos en un mercado laboral que alcanza el récord histórico de 3,1 millones de ocupados extranjeros.
Un hito histórico para el mercado laboral español
El mercado de trabajo en España ha transformado su fisonomía de manera definitiva durante el último año. Al cierre de 2025, la Seguridad Social ha registrado una cifra sin precedentes: más de 3,1 millones de trabajadores extranjeros se encuentran en alta laboral. Este dato no solo representa un máximo histórico en términos desestacionalizados, sino que consolida la tendencia de crecimiento sostenido que el país ha experimentado tras las grandes crisis de la última década.
El incremento neto de 208.000 afiliados foráneos en los últimos doce meses subraya la capacidad de absorción de mano de obra del sistema productivo español. Si comparamos esta fotografía actual con el escenario previo a la reforma laboral, el sistema cuenta hoy con 800.000 cotizantes extranjeros adicionales. La distancia es aún más notable si se observa el periodo previo a la pandemia de 2019, sumando casi un millón de nuevos trabajadores de origen internacional en apenas seis años.
El protagonismo de Venezuela y Colombia
Dentro de este ecosistema laboral, el flujo migratorio procedente de América Latina se ha erigido como el principal motor de crecimiento. En particular, los ciudadanos de Venezuela y Colombia lideran las estadísticas de ocupación, representando ya el 43 % del total de los trabajadores extranjeros en suelo español. Este fenómeno responde tanto a la afinidad lingüística ′y cultural como a la agilidad de los procesos de regularización y acogida que han permitido una integración rápida en sectores clave.
Estos trabajadores no solo están cubriendo puestos en el sector servicios o la hostelería, sino que su presencia es cada vez más notable en actividades de alto valor añadido, la construcción y el cuidado de personas, sectores que presentan una alta demanda de mano de obra cualificada y no cualificada.
Nuevos polos de atracción en el norte y el oeste
Aunque tradicionalmente las comunidades con mayor presencia extranjera han sido Madrid, Cataluña y el arco mediterráneo, el año 2025 ha marcado un cambio de tendencia geográfico. El crecimiento de la afiliación ha sido especialmente intenso en regiones que hasta ahora mantenían niveles bajos de inmigración laboral.
Asturias, Extremadura y Galicia han encabezado el dinamismo en la creación de empleo para ciudadanos foráneos. Estas comunidades, que se sitúan todavía por debajo de la media nacional en cuanto al peso de extranjeros sobre el total de cotizantes, están viendo en esta fuerza laboral una solución parcial al reto demográfico y al envejecimiento de su población activa local.
Una estructura laboral más sólida
La evolución del empleo extranjero en España no es solo cuantitativa, sino cualitativa. La estabilidad aportada por el nuevo marco normativo ha permitido que gran parte de estos 3,1 millones de afiliados cuenten con contratos indefinidos, reduciendo la temporalidad que históricamente afectaba a este colectivo.
Este flujo constante de trabajadores garantiza la sostenibilidad del sistema de pensiones y el dinamismo del consumo interno. Con Venezuela y Colombia a la cabeza, la fuerza laboral extranjera se confirma como el pilar fundamental sobre el que se apoya el crecimiento económico español en este ecuador de la década.
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