
El presidente del gremio, Reinaldo Gabaldón, enfatizó que para aprovechar las
oportunidades que se están presentando, es necesario garantizar condiciones a
través de políticas que permitan transformar los recursos de hidrocarburos en
producción sostenible a largo plazo; atraer capitales privados y asegurar la
competitividad frente a jurisdicciones con menores costos y mayor estabilidad.
En el contexto actual, el principal reto para desarrollar la
industria química y petroquímica no es técnico, sino económico e institucional: garantizar
condiciones que permitan transformar los recursos de hidrocarburos en producción sostenible,
atraer capital privado y asegurar la competitividad frente a jurisdicciones con menores costos y
mayor estabilidad.
Así lo señaló Reinaldo Gabaldón, presidente de la Asociación Venezolana de la Industria
Química y Petroquímica (ASOQUIM) durante la asamblea anual del gremio que se realizó este
miércoles en Caracas, en la cual estuvo presente la Ministra del Poder Popular de
Hidrocarburos, Paula Henao, quien durante su intervención destacó que se está desarrollando
una estrategia integral para fortalecer la petroquímica venezolana centrada en gas, refinación y
estabilidad del suministro.
En esta asamblea el gremio presentó propuestas de políticas públicas para la reactivación y
desarrollo de la industria nacional que forman parte de un estudio realizado para ASOQUIM por
el economista Richard Obuchi, del IESA; y que, además, fueron validadas por la Asociación
Venezolana de la Industria Plástica (Avipla), la Cámara Venezolana del Envase (Cavenvase), la
Asociación Venezolana de Hidrocarburos (AVHI) y la Asociación Venezolana de Procesadores
de Gas (AVPG).
Obuchi explicó que petróleo, gas, servicio eléctrico y la industria química y petroquímica forman
un ecosistema, por lo que al moverse uno lo hacen los demás. Muy especialmente porque el
sector químico impacta transversalmente transporte, manufactura, agricultura, construcción,
salud y consumo masivo.
Indicó que se requieren 10.000 millones de dólares de inversiones en diez años para
desarrollar el potencial de la industria química y petroquímica y mantener una senda de
crecimiento, recuperando y expendiendo plantas existentes y creando nuevos centros. Explicó
que se trata de una escala de inversión que requiere capitales privados.
En ese sentido, el presidente de ASOQUIM indicó que está comprobado a nivel mundial que
las industrias química y petroquímica son de los sectores que mayor valor agregado
proporcionan en lo tecnológico, en lo económico y en lo social, ya que crean riqueza, puestos
de trabajo y diversifican la economía, puesto que suman valor a las materias primas que
procesan, mediante su transformación en productos de mayor valor comercial, o en productos
esenciales para la agroindustria y toda la cadena industrial manufacturera aguas abajo.
“Se ha determinado que los productos petroquímicos intermedios pueden agregar por lo menos
de 10 a 15 veces más valor, que el generado por la industria petrolera en la producción de gas
natural”, dijo.
Políticas públicas para el corto plazo
Para reactivar el sector y establecer las bases para un crecimiento sostenido, el presidente de
ASOQUIM propuso las siguientes medidas:
1. Solicitar a la OFAC y al gobierno de los EE. UU. una ampliación de las licencias para
que se incluyan ítems petroquímicos básicos, para los cuales hay capacidad ociosa de
producción en el país como: metanol; MTBE, etileno y propileno, sus derivados: resinas
de polietileno, polipropileno, y PVC para el sector de manufacturas plásticas; etilenglicol,
benceno, tolueno, xilenos, entre otros.
2. Tomar acciones para garantizar mecanismos de acceso a divisas en el mercado
cambiario que sean libres y transparentes.
3. Implementar medidas que permitan propiciar el financiamiento de la banca local para el
capital de trabajo de las empresas del sector (para adquisición de materias primas e insumos y lograr mantener operaciones continuas en las plantas petroquímicas), así como para inversiones en el sector a corto plazo.
4. Frenar la importación de productos terminados que llegan de forma ilícita (vía contrabando) o sin pago de aranceles (por estar exonerados) y sin cumplir con los debidos regímenes fiscales.
5. Revisión y adecuación del nivel de protección arancelaria, en particular con aquellos países con los que Venezuela tiene acuerdos comerciales, de manera que se tomen en cuenta las asimetrías profundas que existen entre la producción foránea y la nacional,
para proteger a nuestra industria mientras se logran los equilibrios económicos necesarios para recuperar competitividad.
6. Implementar incentivos para las exportaciones y promover acuerdos comerciales con países del Caribe, Centroamérica y EE. UU., a fin de contar con beneficios arancelarios que hoy no tiene nuestra industria pero los países vecinos sí.
7. Concluir con el proceso de homologación y simplificación del Sistema Tributario Fiscal y Parafiscal, que.genera una excesiva carga sobre las empresas y reduce al mínimo su rentabilidad, especialmente en lo que se refiere al Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), impuestos municipales, impuesto para el Fondo de Pensiones y otros.
Mediano y largo plazo
Para Asoquim, el principal reto para desarrollar la industria química y petroquímica en Venezuela no es la disponibilidad de recursos sino resolver los obstáculos existentes para convertirlos en producción competitiva y rentable. Estos son: falta de seguridad jurídica,
ausencia de un marco legal que promueva la inversión privada, acceso limitado al financiamiento, restricciones en monetización y disponibilidad de divisas, déficit en suministro de gas y corrientes de refinación y brechas en infraestructura.
Y si bien es cierto que el potencial del sector petroquímico es significativo, su desarrollo no es automático, reconoció Gabaldón. “Dependerá de decisiones estructurales donde converjan la inversión, la estabilidad institucional y acceso a mercados”. En ese sentido, las propuestas a largo plazo contemplan 8 puntos específicos:
a. Nuevo rol del Estado como promotor y custodio de la seguridad jurídica.
b. Estimular la participación del desarrollo del sector privado en el desarrollo de la
industria.
c. Reformar la Ley de Desarrollo de Actividades Petroquímicas (LODAP), así como la Ley
Orgánica de Hidrocarburos en lo que respecta a las actividades de refinación.
d. Desarrollar la base de hidrocarburos y restablecer las cadenas de suministro del sector
químico.
e. Continuar con el desarrollo del Proyecto de Gas La Perla en el Campo Cardón IV y
comenzar los desarrollos de los campos de Gas Libre Costa Fuera en los Campos
Dragón y otros vecinos.
f. Desarrollar la infraestructura y demás servicios industriales en los parques
petroquímicos.
g. Implementar políticas de fomento para la actividad transversal que representa la
química diversa aguas abajo.
h. Establecer las bases para la transición energética
i. Proporcionar incentivos y estímulos fiscales reales a las inversiones de largo plazo
j. Desarrollar un mercado de capitales de mayor tamaño a fin de acompañar a la inversión
privada.
Para concluir, Reinaldo Gabaldón insistió en que el desarrollo del sector químico y
petroquímico en Venezuela no puede ser un esfuerzo aislado sino una extensión directa de
la reactivación del sector de hidrocarburos.
Nota de prensa






