

En el año 1981 Bandagro emitió 55 notas provisorias (conocidas como “Bonos Bandagro”) como aval para un préstamo que la institución pensaba gestionar ante el National Bank de Miami. Cuando se nombra a Wladimir Cordero Vale al frente de la intervención de Bandagro, comprueba que esos bonos jamás llegaron a Miami.
En 2004, una empresa norteamericana introdujo una demanda en Ohio, EEUU, para cobrar 2 de los bonos Bandagro, cada uno por USD 50,000,000.00. Argumentaron entonces que los bonos habían sido emitidos en 1981 (en ese año Bandagro había sido intervenido). El único director de dicha empresa es David Richards, quien dice que le compró las notas a Gruppo Triad, una empresa panameña dirigida por James Paolo Pavanelli, un criminal condenado por varias cortes internacionales por estafa y que murió en condiciones muy extrañas en el incendio de su chalet en Suiza, en marzo de 2010.
La “reactivación” del caso en 2004 se debe a que, en el 2003, el Ministerio de Finanzas realizó una investigación sobre la validez de las supuestas notas emitidas por Bandagro diciendo que eran válidas, lo que se avaló posteriormente con un informe de la Procuradora General de entonces (Marisol Plaza), que emitió un dictamen legal a favor del pago de los bonos.
Aunque la misma Procuradora emitió más adelante un nuevo dictamen la empresa norteamericana alegó ante la Corte que el dictamen original tenía efecto “vinculante” y preclusivo bajo el derecho de los Estados Unidos y Venezuela. (En este punto es importante resaltar que, tanto el Consultor Jurídico del Ministerio de Finanzas de la época, como el Técnico de ese Ministerio que fue a Ohio y dijo que las notas eran válidas,sospechosamente poseen cada uno una de esas notas, y han intentado cobrarlas en otros países. Entonces era Ministro Tobías Nóbrega).
Desde el 2004, hasta la fecha, seis gestiones de la PGR (Gladys Gutiérrez, Margarita Méndola, Carlos Escarrá, Cilia Flores, Manuel Galindo y la actual) batallaron en las cortes de EEUU para evitar que se consumara este fraude.
Las defensas se centraron originalmente en asuntos de competencia y jurisdicción, hasta que finalmente las cortes norteamericanas se declararon competentes y revisaron el fondo del caso. Por ello, el juicio se abrió a todo tipo de pruebas.
El caso fue llevado por el escritorio Foley Hoag y, en el último año, fue reforzado ese equipo con el abogado argentino Ignacio Torterola.
El juez determina que las notas son fraudulentas. Sin embargo, no llega a determinar que dicha organización y todos los relacionados con ella están involucrados en el fraude (a pesar de que promovimos muchas pruebas en las cuales es evidente la estafa, que involucró una mafia internacional de gran peso, funcionarios nuestros e incluso escritorios jurídicos venezolanos contratados por el Estado – tema que no podemos ventilar públicamente por lo delicado del caso y porque podrían demandarnos por difamación –).
Lo importante de esto es que ya no podrán intentar cobrar Bonos Bandagro en ninguna parte (esta es la mayor victoria, considerando que hay de estos bonos falsos secuestrados en Suiza, otros en poder de ciudadanos venezolanos y algunos que ni siquiera hemos podido localizar).
Reconoce la validez del segundo dictamen de Marisol Plaza, que reevalúa y revoca el dictamen original (que había establecido la validez de los bonos).
Estableció que el primer dictamen de Marisol Plaza no ratificó la deuda fraudulenta, creando una obligación legal de pagar y que por tanto Venezuela estaba en su derecho de oponerse al pago de una deuda que no había contraído.
Esta sentencia dictamina que la empresa norteamericana implicada no era un tenedor “de buena fe”, porque cuando compró los bonos habían suficientes indicios de que la deuda no existía (incluso de que los bonos eran falsos). – Sobre este punto, es importante advertir que, aunque los bonos tenían valor facial de USD 50 millones, eran negociados por USD 100,000.00, 200,000.00 y hasta un máximo de 500,000.00. Esto es el 1% del valor de los bonos!!! –.
Uno de los resultados más importantes es el peso de esta sentencia sobre el caso abierto en Suiza, en el cual hay varios Bonos Bandagro secuestrados, aumentando considerablemente las expectativas de triunfo en ese caso (que ya eran elevadas). Además,el destino del resto de los bonos, en posesión de venezolanos y otros desconocidos, será el mismo. Por lo cual ya no podrán cobrarlos ni seguir ofreciéndolos en el mercado internacional.
Vía N24/www.diariorepublica.com






