
El Ministerio Público inicia el monitoreo de esta subcultura digital ante su rápida expansión en espacios públicos y colegios del país.
En los principales parques de Caracas y en el boulevar de Sabana Grande, una imagen ha comenzado a repetirse con frecuencia: adolescentes portando máscaras artesanales, colas de peluche y ejecutando movimientos coordinados en cuatro extremidades. No se trata de un simple juego de disfraces ni de la conocida subcultura «furry»; son los therians, jóvenes que manifiestan poseer una conexión espiritual o psicológica intrínseca con animales no humanos.
Aunque la teriantropía tiene sus raíces en foros de internet de la década de los noventa, su explosión en Venezuela es un fenómeno reciente y vertiginoso. Durante febrero de 2026, el algoritmo de TikTok ha inundado las pantallas locales con vídeos de «quadrobics», ejercicios de trote y salto en cuatro patas realizados en plazas públicas. Lo que inició como una tendencia aislada en la capital ya se reporta con fuerza en ciudades como Maracaibo, Barquisimeto y Barinas.
Visiones clínicas sobre la identidad en la adolescencia
Psicólogos venezolanos, entre ellos Rosa Pellegrino, especialista en clínica conductual, advierten que esta conducta puede ser síntoma de procesos emocionales profundos. Según la experta, el aislamiento y la ansiedad juegan un papel crucial, pues muchos jóvenes adoptan esta identidad como un mecanismo de defensa ante un entorno social que perciben como hostil.
Además del componente emocional, existe una alerta sobre los riesgos físicos. Médicos traumatólogos señalan que la práctica de los «quadrobics» sin entrenamiento previo está generando lesiones en muñecas, columna y articulaciones. El riesgo principal, según Pellegrino, radica en la «identidad líquida», donde la búsqueda de sí mismo se convierte en una vía de escape de la realidad, dificultando el desarrollo de herramientas sociales necesarias para la vida adulta.
La respuesta de las autoridades y el Ministerio Público
Ante la viralización de estos casos, el Ministerio Público ha comenzado a monitorear la situación bajo dos frentes principales. El primero se enfoca en la protección del menor; la fiscalía, bajo la gestión de Larry Daniel Devoe, busca prevenir el acoso escolar y las autolesiones sin criminalizar la identidad del adolescente.
El segundo frente consiste en la investigación de redes. Las autoridades rastrean si existen grupos de adultos que, aprovechando la vulnerabilidad de estos menores, promuevan conductas de riesgo o capten adolescentes a través de estas subculturas digitales. El objetivo es salvaguardar la integridad física y mental de los estudiantes en las instituciones educativas.
Impacto en el entorno escolar y convivencia ciudadana
El cambio en la dinámica juvenil es divisivo. Mientras algunos adolescentes ven en los therians una forma de expresión libre, en las aulas se reportan casos de estigmatización y burlas agresivas. Padres y docentes manifiestan preocupación por la normalización de conductas animales en espacios de aprendizaje, cuestionando los límites entre la libertad de expresión y la salud mental colectiva. El reto para el Estado y la familia venezolana es asegurar que esta búsqueda de aceptación no derive en un aislamiento irreversible.
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