
El sector privado y el ejecutivo trabajan en un nuevo modelo que garantice ingresos reales y un sistema de retiro sostenible para los trabajadores.
La Mesa de Diálogo Laboral, un espacio de concertación donde convergen representantes del sector público, empleadores privados y organizaciones sindicales, ha definido sus objetivos prioritarios para el corto y mediano plazo. En el centro del debate se encuentra una transformación estructural del modelo remunerativo vigente en el país, orientada a rescatar el valor del trabajo y asegurar que los beneficios sociales de la clase obrera no se vean erosionados por la dinámica económica actual.
Luigi Pisella, destacado representante del sector empresarial en estas negociaciones, ha manifestado que la meta fundamental es transitar hacia una formalización real del ingreso. Actualmente, una parte considerable de la compensación mensual que reciben los empleados se entrega bajo la figura de bonificaciones que no impactan en el cálculo de conceptos clave como las vacaciones, las utilidades o, lo más crítico, las prestaciones sociales.
Hacia un sistema de prestaciones sociales más justo
Uno de los puntos de mayor fricción y análisis es la modificación del cálculo de las prestaciones sociales. El esquema actual, si bien fue diseñado para proteger al trabajador, ha perdido eficacia ante la volatilidad financiera. La propuesta de la mesa técnica busca fórmulas que permitan que este ahorro acumulado durante años de servicio mantenga su poder adquisitivo y cumpla su función original: servir de auxilio económico tras la finalización de la relación laboral.
Para lograrlo, Luigi Pisella enfatiza que es necesario un equilibrio que no comprometa la operatividad de las empresas, pero que devuelva la dignidad al retiro del trabajador. La sostenibilidad del sistema depende de que las empresas puedan costear estos pasivos sin riesgo de quiebra, lo que requiere de un marco legal claro y de una economía que favorezca la inversión y el crecimiento productivo.
La transformación de los bonos en salario real
El segundo gran pilar de esta mesa de negociación es la «salarización» de los ingresos adicionales. La tendencia de los últimos años hacia la «bonificación» del sueldo ha generado una distorsión en la que el trabajador percibe liquidez inmediata, pero queda desprotegido frente a beneficios de largo plazo. La propuesta busca integrar progresivamente estos montos al salario base de manera que tengan incidencia legal.
Este proceso no solo beneficiaría a los empleados activos, sino que es vital para el sector de jubilados y pensionados. Al fortalecer el salario real, las contribuciones a la seguridad social aumentan, permitiendo que el sistema público de pensiones cuente con mayores recursos para atender a quienes ya han cumplido su ciclo laboral. Es un ciclo de retroalimentación que el sector privado considera esencial para la paz social y la estabilidad económica.
Compromiso compartido entre los actores sociales
Finalmente, el éxito de estos cambios dependerá de la voluntad política y del consenso entre las partes. Luigi Pisella sostiene que el sector privado está dispuesto a avanzar en estas mejoras, siempre que se generen condiciones que incentiven la formalidad laboral y se reduzcan las cargas impositivas que actualmente asfixian a las pequeñas y medianas industrias.
La Mesa de Diálogo Laboral continuará sus sesiones técnicas en las próximas semanas. Se espera que de estos encuentros surja una hoja de ruta legislativa que permita reformar las normativas vigentes, priorizando siempre la creación de empleos de calidad y la recuperación del bienestar de las familias, sentando las bases de un sistema de retiro que sea, por primera vez en años, verdaderamente digno y sostenible.






